

Onboarding es el nombre que recibe el proceso de incorporación de una persona a una empresa, desde que se acepta la oferta hasta que ya trabaja con normalidad.
No es un trámite administrativo suelto: es una secuencia de pasos que involucra a recursos humanos, a sistemas y al equipo que recibe a la persona.
En español se lo llama proceso de incorporación, alta del trabajador o inducción, y las tres expresiones nombran lo mismo.
Una incorporación desordenada se nota enseguida: la persona llega y ninguna de sus herramientas está lista, sin puesto asignado y sin saber a quién preguntarle.
Ese arranque cuesta dinero y confianza, porque el tiempo perdido en los primeros días se paga con menor productividad durante meses.
Planificar el alta convierte un conjunto de favores y recordatorios en un procedimiento repetible que se cumple igual para todos.
La capa administrativa reúne la documentación de la persona y arma su legajo, que es donde después vive toda su historia laboral.
La capa tecnológica entrega las herramientas: credenciales de acceso, correo electrónico y los permisos que cada puesto necesita.
La capa cultural es la más blanda y la más olvidada, e incluye las presentaciones, el recorrido por el lugar y la explicación de cómo se trabaja.
Un alta que resuelve solo la primera capa deja a la persona incorporada en los papeles y parada frente a una pantalla apagada.
Recursos humanos coordina el alta y responde por su cierre, aunque casi nunca ejecuta por sí solo todos los pasos.
El área de sistemas crea las credenciales de acceso y habilita el correo electrónico, que son los pasos que desbloquean el trabajo diario.
La jefatura directa arma el puesto, define las primeras tareas y presenta a la persona con el resto del equipo.
Por eso una incorporación se atrasa casi siempre en la coordinación entre áreas, y no dentro de una sola de ellas.
El Offboarding es la desvinculación, o sea el recorrido inverso: se recupera el equipamiento y se quitan los accesos que el alta había entregado.
Verlos como un par tiene una ventaja práctica: cada acceso entregado en la incorporación queda registrado y con dueño, y por eso se puede retirar después.
El indicador más simple es el tiempo hasta la operatividad, o sea cuántos días pasan entre la fecha de ingreso y el momento en que la persona trabaja sin bloqueos.
El segundo es la proporción de altas completas: cuántas incorporaciones cerraron todos sus pasos y cuántas quedaron a mitad de camino.
El tercero mira más lejos y es la permanencia de quienes ingresaron, porque una incorporación cuidada se asocia con menos salidas tempranas.
Los tres se calculan solos cuando el alta deja rastro en un registro del empleado y no en la memoria de quien la coordinó.
El hub de Administración de personal y Recursos Humanos ubica este concepto dentro de un proceso empresarial.
En Gestión del Conocimiento: que tu Empresa no dependa de la Memoria de nadie vemos cómo se aplica a decisiones y tareas concretas.
EGA Futura People muestra cómo se refleja dentro de la Plataforma.
Y EGA Futura Recruit lo muestra desde otra parte del sistema.
Dentro de EGA Futura People, cada incorporación se guarda como un registro propio, con su empleado, su estado y su lista de tareas.
Ese registro es el que convierte el alta en algo seguible: cualquiera que abra la Vista de lista ve en qué punto está cada persona que está ingresando.
El registro se vincula a una persona concreta mediante una relación al empleado, que es el eje de toda la aplicación.
Desde la Página de registro del empleado el alta aparece como Lista relacionada, así que el legajo y su incorporación se leen juntos.
El campo de estado tiene cinco valores y ordena todo el recorrido: Borrador, Pendiente, En proceso, Completado y Cancelado.
Un alta nueva arranca en Borrador, que es el valor por defecto y sirve para armar el registro antes de que el proceso empiece a correr.
Pendiente marca lo que está preparado y esperando, mientras que En proceso señala las incorporaciones que ya se están ejecutando.
Completado cierra el circuito y Cancelado deja constancia de las altas que se interrumpieron, que es información útil y no basura.
La fecha objetivo es el compromiso: el día en que la incorporación debería estar terminada.
La fecha de finalización es el hecho consumado: el día en que efectivamente se cerró.
La distancia entre las dos es la medición más directa del proceso, porque muestra si el alta llegó a tiempo o se estiró.
El registro trae tres casillas de verificación que funcionan como checklist y representan los pasos concretos de una incorporación.
La primera es Configurar lugar de trabajo, que cubre el puesto físico o el equipamiento con el que la persona va a trabajar.
La segunda es Crear credenciales de acceso, o sea los usuarios y contraseñas de los sistemas que el puesto necesita.
La tercera es Dar acceso a correo electrónico, que suele ser el paso que más se nota cuando queda sin marcar.
Las casillas conviven con el estado y cumplen funciones distintas: el estado resume, y las casillas dicen exactamente qué paso quedó abierto.
El campo de comentarios guarda las particularidades del caso, como una fecha de ingreso corrida o un equipamiento fuera de lo habitual.
Es un campo de texto breve, pensado para una nota puntual y no para un relato largo.
La Vista de lista del objeto muestra todas las altas en curso, y un Filtro por estado deja visibles solo las que están En proceso.
Agregando las Columnas de las tres casillas se arma una grilla donde cada fila es una persona y cada tilde un paso cumplido.
Un Informe agrupado por estado responde en un vistazo cuántas incorporaciones se cerraron en el mes y cuántas siguen abiertas.
Ese mismo Informe se puede subir a un Panel de información para que el equipo lo mire sin entrar a buscar nada.
El Offboarding tiene la misma estructura de estados y fechas, con una lista de tareas invertida.
Donde la incorporación crea credenciales y da acceso al correo electrónico, la desvinculación los remueve y los quita.
Tener los dos procesos en la misma aplicación cierra el círculo: todo acceso entregado tiene su registro, y por lo tanto su forma de recuperarse.
Estas preguntas aparecen la primera vez que una incorporación se sigue paso a paso en lugar de anotarse en una planilla. Separamos el Onboarding del legajo y vemos qué pasa cuando el alta se interrumpe.
El legajo es el archivo permanente de la persona, mientras que el Onboarding es un proceso con principio y fin.
El alta se completa una vez y se cierra; el legajo sigue creciendo durante toda la relación laboral.
El estado Cancelado deja el registro guardado con la constancia de que el alta se detuvo.
Esa información sirve después, porque una incorporación cancelada explica por qué una persona nunca llegó a operar.
Las tres casillas de verificación lo dicen directamente: cada tilde corresponde a un paso cumplido del ingreso.
Llevando esas casillas a las Columnas de la Vista de lista se ve el avance de todas las personas a la vez.
Comparten la lista de estados, la fecha objetivo y la fecha de finalización, así que se leen igual.
La diferencia está en el checklist: uno entrega accesos y equipamiento, y el otro los recupera.

El proceso de incorporación se almacena en el objeto EGAFutura__Onboarding__c, dentro de la aplicación EGA Futura People.
Los tres pasos del alta son campos Checkbox obligatorios, así que siempre tienen valor: marcado o sin marcar.
Un campo Checkbox obligatorio nunca queda nulo, de modo que los filtros por API se escriben comparando contra false en lugar de buscar ausencia de valor.
Para detectar altas incompletas alcanza con combinar el estado distinto de Completado con alguna de las tres casillas en false.
El objeto espejo es EGAFutura__Offboarding__c, que comparte la misma lista de valores de estado y agrega un campo fórmula de atraso.
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