

Las Reservas constituyen una porción de los fondos propios de una organización.
Pueden verse reflejadas en el balance de situación de la empresa.
Una de sus finalidades es servir como sustento en caso de presentarse obligaciones que deban liquidarse en el corto o mediano plazo.
Desde perspectivas distintas, las Reservas se clasifican según su origen o de acuerdo a sus características.
Clasificándolas de acuerdo a su origen, pueden ser de tres clases.
Y según sus características, las Reservas se dividen en otras tres.
Es posible modificar el monto de las Reservas incrementando o disminuyendo el capital constituido por el aporte de los asociados.
Todo esto se encuentra dentro de lo previsto legalmente, aunque las leyes locales pueden introducir diferencias a tomar en cuenta.
Dentro de las Reservas especiales se pueden encontrar cinco variantes.
Tanto la Reserva legal como la estatutaria se calculan una vez descontados los impuestos.
El porcentaje puede estar entre el 10 % y el 20 % de acuerdo a la normativa de cada país.
Para precisar la Reserva se toma la utilidad y se descuenta lo correspondiente al pago de impuestos y a los beneficios de los asociados.
El impuesto es un gasto, pero se calcula sobre la utilidad y no antes de obtenerla.
La Reserva, en cambio, afecta al patrimonio y se calcula después de haber extraído los gastos, incluidos los impuestos, y los costos.
La legal es un porcentaje de las ganancias que exige la ley, normalmente entre el 10 % y el 20 %.
La voluntaria la decide la propia empresa y solo se constituye después de la legal y la estatutaria.
De tres fuentes: las ganancias no distribuidas entre los socios, la actualización de balances y el aporte de los accionistas para incrementar el capital.
Después de descontar los impuestos y los beneficios de los asociados.
El impuesto se calcula sobre la utilidad, mientras que la Reserva afecta al patrimonio.
En el balance de situación, como parte de los fondos propios de la organización.
