

El ratio de solvencia mide si lo que la empresa tiene alcanza para cubrir todo lo que debe.
Se calcula dividiendo el activo total entre el pasivo total, y por eso también se lo conoce como ratio de garantía.
Cuando la comparación se hace únicamente contra el activo corriente y las deudas de corto plazo, el indicador que se obtiene es el de liquidez y no el de solvencia.
Existen cuatro ratios emparentados con la solvencia.
Ratio. Del latín: Ratio. Según RAE es la razón o cociente de dos números.
Es necesario tomar en cuenta ciertos detalles para la correcta interpretación del indicador.
Para la lectura y el análisis conviene considerar seis puntos.
Hay resultados que pueden tomarse como óptimos para unas empresas y para otras no.
Eso se debe a que hay realidades que funcionan solo para algunos casos, como el lugar donde la empresa está ubicada.
No obstante, también hay resultados que se toman como ideales para todas las empresas.
Un valor considerado óptimo y tomado normalmente como referencia está alrededor de 1,50.
Existen otros valores que también se usan según las características y el sector de las empresas.
Un valor menor al de referencia se considera insuficiente para los acreedores.
Sin embargo, un valor muy por encima tampoco es conveniente, aunque parezca ventajoso.
Si resulta muy alto, indica que existen bienes no aprovechados, es decir activos que no producen.
Solvencia. Del latín: Solvens. Según RAE es la capacidad de satisfacer las deudas.
Para mejorar el ratio de solvencia lo ideal es equilibrar el valor del pasivo con el valor del activo.
Cuando el ratio está por debajo del valor de referencia, una buena idea es aumentar el capital mediante aportes de los socios.
De esa manera se incrementan los activos.
Cuando el ratio está por encima del valor de referencia, lo indicado es bajarlo hacia la referencia.
Eso se consigue distribuyendo dividendos entre los socios o tomando créditos para la compra de bienes.
Consulta el hub de Financiación, créditos y endeudamiento para ubicar este concepto dentro de un proceso empresarial. La lectura Contabilidad de tu empresa mediana: cómo elegir Software Contable sin ser Contador aporta contexto para aplicarlo en decisiones y tareas concretas. También puedes revisar EGA Futura Conta y EGA Futura Treasury para conocer cómo se refleja este concepto dentro de la plataforma.

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