

Un pago a cuenta es una entrega parcial de dinero que adelanta una parte de una suma adeudada antes de liquidarla por completo.
Frente a la autoridad fiscal, estos pagos suelen realizarse de forma trimestral.
La periodicidad exacta la fija la ley tributaria de cada país.
La finalidad del pago a cuenta es anticipar los impuestos que se van a cancelar una vez finalizado el ejercicio económico de la empresa.
Se pueden realizar pagos más pequeños por concepto de impuesto al valor agregado, impuesto a la renta o el tributo que grava las utilidades de las sociedades.
Al final del ejercicio, según el cálculo definitivo de los impuestos, es posible que el organismo recaudador devuelva dinero si se pagó en exceso.
También puede ocurrir lo contrario y corresponder el pago de la diferencia que se siga adeudando.
Fuera del ámbito tributario, una persona o una empresa también puede querer liquidar anticipadamente una deuda mediante un pago a cuenta.
Una forma sencilla de clasificar los pagos a cuenta es de acuerdo con su naturaleza.
Esa es también la clasificación que corresponde en materia tributaria.
Todo lo que tiene que ver con la materia tributaria es específico de cada país.
Sus leyes determinan los porcentajes, la frecuencia y la modalidad de pago.
De manera general, el impuesto a la renta que debe cancelar toda persona se fracciona y se paga de manera periódica.
Ese mecanismo tiene dos consecuencias.
Estos se llevan a cabo de manera similar a lo que corresponde al impuesto a la renta de las personas.
La diferencia es que no afectan a las personas físicas sino a las sociedades con fines comerciales.
Las empresas van realizando pagos a cuenta por el impuesto que grava las utilidades societarias.
Ese tributo se llama ISR en México, Impuesto a las Ganancias en Argentina, Impuesto de Primera Categoría en Chile e Impuesto sobre Sociedades en España.
Para realizar el cálculo del impuesto a pagar, las empresas pueden utilizar dos esquemas.
