

La deducción actúa sobre la base imponible, no sobre el impuesto en sí. Al restar los gastos admitidos de los ingresos del período, el monto sobre el que se aplica la alícuota es menor, y por lo tanto el impuesto también.
Esto la diferencia de la exención fiscal, donde directamente no se paga el impuesto sobre la operación alcanzada, y de las bonificaciones, que reducen la tasa o la cuota final.
Aunque cada legislación tiene sus reglas, un gasto deducible suele cumplir cuatro condiciones:
Una distribuidora cierra el ejercicio con ingresos por 50.000.000 de pesos y gastos deducibles por 38.000.000. Su base imponible es de 12.000.000 y, con una alícuota del 30%, paga 3.600.000 de impuesto a las ganancias.
Si 500.000 pesos de esos gastos no tuvieran factura válida, dejarían de ser deducibles: la base imponible subiría a 12.500.000 y el impuesto a 3.750.000. La empresa pagaría 150.000 pesos adicionales solo por no haber documentado correctamente gastos que ya realizó.
Las deducciones se construyen durante todo el año fiscal, no al momento de la declaración. Cada compra registrada con su comprobante correcto, cada gasto clasificado en la cuenta contable adecuada y cada factura de proveedor cargada a tiempo suman respaldo documental.
Un sistema de gestión con la contabilidad integrada permite llegar al cierre del ejercicio con los gastos ya ordenados y documentados, en lugar de reconstruirlos a las apuradas cuando vence la declaración jurada.