

Un cheque es, ante todo, una orden de pago girada contra una cuenta bancaria.
Quien lo firma no entrega dinero: entrega una instrucción dirigida a su banco para que lo pague con los fondos que hay en la cuenta.
De ahí se desprende lo más importante: si la cuenta no tiene fondos suficientes, el cheque se rechaza y el beneficiario no cobra.
Dentro de esa operación participan tres agentes: librador, librado y beneficiario.
El Cheque es uno de los instrumentos de pago más utilizados a nivel mundial.
Pero para que tenga validez debe cumplir una serie de requisitos.
Estos son los principales:
Los requisitos exactos y sus efectos los establece la legislación de cada país.
Los tipos más difundidos son cuatro.
El pagaré es otro de los instrumentos más utilizados junto con el cheque, y conviene no confundirlos.
El pagaré es una promesa de pago del propio deudor dirigida a su acreedor.
El cheque, en cambio, es una orden dirigida a un banco para que pague con fondos que ya están depositados.
Las dos diferencias prácticas más importantes son estas:
Los dos admiten aval y los dos pueden transmitirse por endoso, dentro de lo que permita cada legislación.
El cheque se utiliza en todo el mundo, y lo que cambia de un país a otro son los plazos para presentarlo al cobro.
Estos son algunos ejemplos, que conviene contrastar siempre con la normativa vigente en cada lugar.
Si el cheque es emitido y pagadero dentro de España, hay 15 días para presentarlo.
Si es emitido en Europa y pagadero en España, el plazo es de 20 días.
Y si es emitido fuera de Europa y pagadero en España, el plazo llega a 60 días.
Si se cobra en el mismo lugar de emisión, hay 15 días.
Si se emite y se paga dentro del territorio nacional, el plazo es de 30 días.
Y si el cheque cruza la frontera en cualquiera de los dos sentidos, el plazo es de 90 días.
Si el cheque se paga en el mismo lugar de emisión, hay 15 días.
Si se paga en el mismo país donde se emitió, el plazo es de 30 días.
Entre países de Latinoamérica el plazo es de 90 días, y fuera de la región llega a 120 días.
Hay 60 días para cobrar un cheque en el mismo lugar de su emisión.
El plazo sube a 90 días dentro del mismo territorio nacional.
Y llega a 12 meses para un cheque emitido y pagadero en cualquier país.
Intervienen tres agentes: el librador, que es el titular de la cuenta y firma el cheque, y el librado, que es la entidad bancaria a la que se le ordena pagar.
El tercero es el beneficiario, que es quien presenta el cheque al cobro y recibe el dinero.
El banco rechaza el cheque y el beneficiario no cobra, porque el cheque no es dinero sino una orden de pago contra los fondos de una cuenta.
Las consecuencias de ese rechazo para el librador, incluidas multas o inhabilitaciones, las fija la legislación de cada país.
El Cheque cruzado es el más seguro de los cuatro tipos.
Solo puede cobrarse mediante depósito en una cuenta, nunca en efectivo por ventanilla, con lo cual queda registro de quién lo cobró.
En quién paga: el pagaré lo paga el propio deudor con su patrimonio, mientras que el cheque lo paga el banco con los fondos de la cuenta del librador.
Y en cuándo se cobra: el cheque común es pagadero a la vista, y el pagaré en la fecha de vencimiento estipulada.
Depende del país y del lugar donde se emitió.
En España son 15 días, en México y Colombia también son 15 días cuando el cobro ocurre en el mismo lugar de emisión, y en Chile el plazo llega a 60 días.