

El costo es el sacrificio de recursos que una empresa asume para poder vender algo, y su rasgo propio es que se recupera en el momento de la venta.
Esa es la diferencia exacta con el gasto, y conviene fijarla antes de seguir.
El costo viaja dentro del producto y espera, mientras que el gasto se consume en el período en el que ocurre y no vuelve.
Para quien vende, el costo es la vara contra la que se mide cada operación.
Si el precio quedó por debajo hubo pérdida, si quedó por encima hubo ganancia, y si coincidió exactamente se llegó al punto de equilibrio.
Para quien compra, en cambio, ese mismo número ya viene envuelto dentro del precio final.
El vendedor sumó su margen antes de publicarlo, así que la palabra costo nombra dos cosas distintas según de qué lado del mostrador se la use.
Un mismo costo entra a la vez en varias clasificaciones, y mezclarlas es el error más frecuente de todos.
El costo fijo se paga igual se produzca mucho, poco o nada: el alquiler, los seguros, el abono de un servicio.
El costo variable acompaña al volumen producido: materia prima, insumos, embalaje, comisiones por venta.
Fijo no significa inmutable, y conviene aclararlo porque se confunde seguido.
Un alquiler se renegocia y cambia de escalón sin dejar de ser fijo: lo que lo define es que no sigue a la producción en el corto plazo.
Dentro de los variables hay tres comportamientos distintos según con qué rapidez acompañen al volumen.
El proporcional crece al mismo ritmo que la producción, el progresivo crece más rápido, como las horas extra, y el regresivo crece más despacio, como cuando comprar en mayor cantidad consigue un descuento.
Acá hay un punto que suele explicarse mal: en el costo regresivo lo que baja es el costo por unidad, nunca el costo total, que sigue subiendo mientras la producción suba.
El costo directo se imputa sin discusión a un producto concreto, como la tela de un pantalón o la mano de obra dedicada por completo a esa línea.
El costo indirecto hace falta para operar pero se reparte entre varios productos, como el alquiler de la planta, la papelería o los sueldos administrativos.
La misma erogación cambia de categoría según el negocio, y ese es el detalle que rompe las listas de ejemplos copiadas de cualquier lado.
El agua es un costo indirecto en una tienda de ropa y un costo directo en un lavadero de autos, porque en el segundo caso se consume dentro del servicio que se vende.
El costo de producción reúne todo lo necesario para fabricar, y ahí entran los fijos, los variables, los directos y los indirectos.
El costo de venta reúne lo que corresponde a lo efectivamente vendido en el período, más lo que costó comercializarlo.
Por eso los dos números casi nunca coinciden, aunque se hable de los mismos productos.
El costo explícito implica un pago real y deja comprobante.
El costo implícito es lo que se resigna al elegir una alternativa en lugar de otra, y no aparece en ningún papel.
El costo es el número que fija el piso del precio y decide si un producto conviene o no conviene.
Con el costo a la vista se calcula el margen, el punto de equilibrio y el retorno de la inversión.
Sin él aparece el sobrecosto, que es descubrir tarde que lo que entra por las ventas no alcanza para cubrir lo que costó producirlas.
En la Plataforma EGA Futura el costo se arma solo, con los registros que cada área ya venía creando para su propio trabajo.
Cada compra, cada gasto rendido y cada movimiento de mercadería deja su registro, y el costo es la lectura de todos ellos juntos.
Es una decisión de diseño deliberada: el costo no se tipea, se calcula sobre datos que ya existen.
Los costos que nacen de una compra entran por EGA Futura Compras, con su Solicitud de compra, su Orden de compra, su Recepción de compra y su Factura de compra.
Los costos que rinde una persona entran por EGA Futura Gastos, donde cada registro de Gasto guarda su monto, su fecha y su tipo.
Los costos que quedan inmovilizados en mercadería viven en EGA Futura Inventory, en los registros de Stock de cada almacén.
Y todo eso desemboca en EGA Futura Conta, que es donde el costo se imputa a una Cuenta contable y deja de ser un dato suelto.
Un importe sin etiquetas no sirve para decidir nada, y por eso la Plataforma pide clasificarlo antes de aceptar el registro.
La primera etiqueta es el Centro de costo, que responde a qué unidad de la empresa consumió ese recurso.
Cada Cuenta contable decide si admite esa apertura mediante la casilla Permite Centro de costo, así que la exigencia se configura cuenta por cuenta y no de forma global.
La segunda etiqueta es el Área funcional, y en el registro de Gasto es obligatoria: sin ella el Gasto no se guarda.
El registro separa el Importe neto del Importe IVA, que es justamente la distinción que hace falta para no inflar el costo con un impuesto que después se recupera.
También exige una Fecha del gasto y un Tipo de gasto, los dos obligatorios, que son los que permiten después agrupar por período y por concepto.
La casilla Gasto facturable marca los costos que se le van a trasladar a un cliente, y el campo Tarea de proyecto los ata al trabajo concreto que los generó.
Como cada costo queda dentro de un registro y no dentro de una planilla, se lo puede mirar desde un Informe o un Panel de información sin volver a cargar nada.
Las preguntas típicas se responden filtrando: cuánto costó un proyecto, cuánto consumió un Área funcional en el trimestre, qué proveedor concentra el gasto.
Ese es el cambio real frente a la planilla de cálculo, y no es menor.
El costo deja de ser un número que alguien recalcula cada mes y pasa a ser una consulta que se responde sola con los datos que ya están cargados.
El costo se recupera con la venta, porque queda activado dentro del producto hasta que ese producto se vende.
El gasto se consume en el período en que ocurre y no vuelve.
Sí, y de hecho es lo habitual.
Lo que define a un costo fijo no es que su importe nunca cambie, sino que no acompaña al volumen de producción.
Depende del negocio, no del alquiler en sí mismo.
El alquiler de una planta dedicada a un solo producto es directo, y el de una oficina compartida por varias líneas es indirecto.
El dato entra como Factura de compra, como Gasto o como movimiento de Stock, según de dónde venga.
EGA Futura Conta lo imputa después a una Cuenta contable, con su Centro de costo y su Área funcional.
Un informe de costos se construye combinando varios objetos, porque cada dato nace en el área que lo generó.
El registro de gasto es EGAFutura__Gasto__c, con los campos de moneda EGAFutura__Monto__c, EGAFutura__NetAmount__c y EGAFutura__TaxAmount__c.
La apertura por unidad organizativa es EGAFutura__Centro_costo__c y la clasificación transversal es EGAFutura__Area_funcional__c.
La imputación contable es EGAFutura__Cuenta_contable__c, que expone la casilla EGAFutura__Permite_Centro_costo__c para habilitar o bloquear esa apertura cuenta por cuenta.
En el objeto Gasto los campos Area_funcional__c, Tipo_gasto__c y Fecha_gasto__c son obligatorios, así que toda carga por API o por importación masiva tiene que traerlos.
Los importes se guardan con dos decimales y la organización trabaja con más de una moneda, o sea que un informe que sume varias monedas necesita convertirlas antes de totalizar.
El objeto Gasto tiene seguimiento de historial y noticias en tiempo real activados, lo que permite auditar quién cambió un importe y cuándo.