

Este es uno de los escenarios más duros que puede atravesar una empresa en su vida comercial.
Para afrontarla, se intentan generar nuevos acuerdos entre la empresa y sus acreedores. Ello se logra gracias a acuerdos legales.
Estos acuerdos buscarán determinar nuevas condiciones, lo cual incluye nuevos plazos para pagar. Las nuevas condiciones pueden resultar difíciles, pero representan una oportunidad.
"Suspensión de pagos" es la expresión más conocida, pero en varios países dejó de ser el nombre legal del procedimiento.
En Argentina se llama concurso preventivo, y en México, concurso mercantil.
En Chile y en Colombia se lo conoce como reorganización judicial o empresarial.
En Perú se tramita como procedimiento concursal preventivo ante el organismo administrativo competente.
En España la suspensión de pagos fue sustituida en 2003 por el concurso de acreedores, que unificó en un solo procedimiento la insolvencia temporal y la quiebra.
En Estados Unidos el equivalente es el Chapter 11 del código de quiebras.
Hay que considerar que para llegar a esta situación existen activos que no tienen suficiente liquidez.
Se dispone de una gran cantidad de activos, pero no se pueden convertir tan fácilmente en efectivo.
De ahí que no se pueda obtener dinero para pagar compromisos.
Sin importar si esos activos son mucho mayores que las deudas, si no son convertibles en el corto plazo, no se pueden cubrir las deudas.
Entrar en Suspensión de pagos no es caer en quiebra.
Las diferencias se deben a que:
Generalmente, la empresa sólo necesita tiempo para cobrar lo que le adeudan sus clientes, o para convertir sus activos en efectivo.
La compañía podrá seguir desarrollando su actividad comercial.
La Suspensión de pagos es tan sólo una insolvencia momentánea.
La forma de ejecutarla siempre dependerá de las leyes de cada país, pero de manera general, se realiza lo siguiente:
Los plazos, los requisitos y el tribunal competente se consultan siempre en la normativa local, porque cada país regula el procedimiento de manera distinta.
La resolución exitosa de esta situación requiere de la formulación de acuerdos entre las partes, con la mediación de la instancia judicial.
Una vez que la empresa declare la Suspensión de pagos podrá continuar con sus actividades y pagar posteriormente todas sus deudas
Las estrategias para afrontarla deben ser muy eficaces ya que muchas compañías no logran salir con éxito de la situación. Al llegar a ese punto no tienen más opción que declararse en quiebra.
La política empresarial debe atender a la satisfacción de las necesidades de los trabajadores.
Por tal motivo, se les debe seguir pagando sus sueldos o salarios.
Si esto no fuera posible, la empresa debe acudir a las instancias de gobierno que, en los países donde existen fondos de garantía, puedan asumir los pagos a los trabajadores.