El crédito es la operación por la cual una parte entrega un bien, un servicio o una suma de dinero y acepta cobrarlo más adelante, confiando en que la otra parte va a cumplir. No se limita al préstamo bancario: vender a plazo a un cliente también es dar crédito, y la línea disponible que un banco o un proveedor deja abierta para usar cuando haga falta también lo es. Quien recibe el crédito queda como deudor y asume la obligación de devolver lo recibido, casi siempre con un costo financiero añadido en forma de intereses. Quien lo otorga queda como acreedor, con el derecho a exigir el cobro en las condiciones pactadas.
La palabra crédito viene de creer, y esa raíz describe bien la operación: alguien entrega algo hoy a cambio de una promesa de cobro futuro.
Lo que sostiene esa entrega es la confianza en la solvencia y en la capacidad de cumplir de la otra parte.
De esa relación nacen dos posiciones: la del acreedor, que tiene el derecho a cobrar, y la del deudor, que tiene la obligación de pagar.
El crédito aparece en la vida de una empresa de tres maneras distintas, y las tres cuentan.
Una entidad financiera o un particular entrega una suma determinada y el deudor la devuelve en cuotas, con intereses, durante un plazo acordado.
Es la forma más visible y la que primero viene a la mente, pero no es la más frecuente dentro de un negocio.
Ocurre cada vez que una empresa entrega mercadería o presta un servicio y acepta cobrar después, a treinta, sesenta o noventa días.
Ahí no interviene ningún banco: es el propio proveedor el que financia a su cliente con recursos propios.
Ese crédito queda registrado como una cuenta por cobrar en la contabilidad de quien vendió y como una cuenta por pagar en la de quien compró.
En lugar de entregar el dinero de una vez, el acreedor pone un importe máximo a disposición del deudor, que lo usa cuando lo necesita y solo paga por lo que usó.
Las tarjetas de crédito y los acuerdos en cuenta corriente funcionan así.
También funciona así el límite de crédito que una empresa le asigna a cada cliente: el tope de deuda que está dispuesta a tolerarle antes de frenar nuevas ventas a plazo.
Ese límite es la herramienta más simple para evitar que un solo cliente concentre un riesgo que la empresa no puede absorber
En términos jurídicos, el crédito nace de un contrato, y por eso da lugar a obligaciones para el deudor y derechos para el acreedor.
Existe una gran variedad de créditos según el destino o uso que se dará al dinero:
Existen muchos otros tipos, como el crédito automotriz, el sindicado y el consolidado.
Quien pide un crédito suele tener que cumplir ciertos requisitos:
Los requisitos concretos y las condiciones de otorgamiento los define cada acreedor dentro del marco legal de su país.
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