Es la capacidad de toda compañía para disponer de dinero en efectivo. O dicho de otro modo, es la capacidad para transformar los activos en dinero y cumplir con obligaciones. La conversión del activo debe realizarse en el tiempo más corto posible, sin que pierda su valor en el mercado. Se diferencia de la solvencia por el plazo, porque la solvencia mide si el patrimonio alcanza para cubrir las deudas y la liquidez mide si el dinero llega a tiempo. Una empresa rentable y solvente puede caer igual por no tener efectivo el día que vence un pago.
El efectivo es uno de los activos más líquidos que existen, pero no es la Liquidez en sí misma, sino su resultado.
Ello se debe a que el dinero en efectivo se puede intercambiar con mucha facilidad en el momento que se desee.
La rapidez con la que un activo se puede convertir en dinero será el grado de Liquidez.
De acuerdo a la facilidad que tienen los activos para convertirse en efectivo, se pueden encontrar:
Además de generar renta y tener cierto riesgo, la Liquidez es una característica esencial de los activos en materia financiera.
Todo depende de la capacidad de conversión del activo y el bajo riesgo de pérdidas al intercambiarlo.
Se puede decir que es importante ya que:
La forma más habitual de medirla es la razón corriente, también llamada ratio de liquidez corriente.
Se calcula dividiendo el activo corriente (los activos líquidos y los que se vuelven líquidos dentro del año) por el pasivo corriente (las deudas exigibles en poco tiempo).
Razón corriente = activo corriente / pasivo corriente
Con un resultado mayor o igual que uno, la empresa puede cubrir sus deudas de corto plazo.
Si es menor que uno, el activo corriente no alcanza para cubrirlas.
El cash ratio es una variante más estricta del mismo indicador, porque divide solo el efectivo y sus equivalentes por el pasivo corriente.
En este punto es importante saber que la Liquidez y la solvencia no son lo mismo
La solvencia mira el largo plazo: es la capacidad de cubrir la totalidad de las deudas con la totalidad de los bienes y derechos.
La Liquidez, en cambio, mira el corto plazo y depende de la rapidez con que esos bienes se convierten en dinero.
Por eso una empresa puede ser solvente y aun así quedarse sin Liquidez en un momento dado.
Imaginemos que una empresa necesita comprar un equipo especializado para su línea de producción.
El equipo cuesta $6500 y la empresa no dispone de ese efectivo.
Sin embargo, la empresa adquirió letras del tesoro con vencimiento en una semana.
De allí espera ganar $4000.
Además, dispone de dinero en cuentas bancarias y un vehículo de carga que está a la venta.
Pero el dinero en las cuentas bancarias, por sí solo, no alcanza para completar la compra del equipo.
Entonces, sumado a las letras del tesoro, la empresa dispone de la Liquidez que necesita.
El vehículo no es un activo lo suficientemente líquido puesto que su precio varía con el tiempo y no se tiene certeza de cuándo será vendido.
El hub de Tesorería y flujo de caja ubica este concepto dentro de un proceso empresarial.
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