Es un dispositivo o equipo que permite concretar una venta en un establecimiento comercial. En América Latina se lo suele llamar POS, por point of sale, mientras que TPV es la sigla habitual en España. El dispositivo realiza todo lo necesario para el proceso, como cobrar mediante tarjeta de débito o crédito e imprimir el ticket de venta. En los casos más especializados puede llevar el control de las existencias en el inventario. Por ello es importante que las mercaderías o productos cuenten con un código de producto.
Un Terminal de punto de venta (TPV), al ser un dispositivo digital, está compuesto por un hardware y un software.
Ello le permite ir un paso más allá que las antiguas cajas registradoras.
Gracias a su tecnología facilitan el uso de dinero plástico (tarjetas) en cualquier establecimiento comercial.
Ello hace las ventas rápidas y muy seguras.
Un TPV es fundamentalmente un equipo, computadora, PC o Mac.
Por ello, está integrado por una unidad central de procesamiento (CPU), una pantalla y un teclado.
Además, dispone de otros accesorios, tales como: un cajón de dinero, una impresora, un lector de tarjetas y un lector de código de barras.
Ese lector de tarjetas se llama datáfono en España y Colombia, y terminal o posnet en otros países.
Esto permite identificar el producto, realizar el cobro e imprimir la factura.

En términos de estructura puede ser compacto o modular, pero su funcionamiento es el mismo, incluso disponiendo de software diferente.
Dependiendo de la potencia de desarrollo del software, las funciones pueden variar y configurarse a solicitud del usuario.
Comúnmente se suele confundir el TPV con el datáfono, pero no es más que un error que se debe aclarar.
Las diferencias entre ambos son:
Una vez que el cliente ha tomado el producto y se acerca al TPV para su pago, el proceso es el siguiente:
En este punto, ya el software habrá sacado de existencia o eliminado del inventario el artículo que acaba de ser vendido.
Esto se realiza gracias al código que lo identifica.
El software especializado permite controlar la actividad de un TPV, llevando un registro de todas las transacciones realizadas.
De esa forma, facilita no sólo la comunicación entre los diferentes dispositivos de manera coordinada, sino que se encarga de los registros contables e inventario.
Adicionalmente, facilita la elaboración de facturas y almacenará información valiosa sobre los clientes para efectos de marketing y acciones de fidelización de clientes.
Este software puede ser a medida o configurable para la compañía, según las exigencias de ley
O también, puede estar predefinido como una versión comercial que ya cumple todas las funciones básicas requeridas.
Dependiendo del tipo de empresa y su magnitud, el software podría ser también único, desarrollado por la organización de acuerdo a sus exigencias.
El hub de Ventas ubica este concepto dentro de un proceso empresarial.
En Punto de Venta POS: cómo elegir el Sistema para tu Comercio vemos cómo se aplica a decisiones y tareas concretas.
EGA Futura Ventas muestra cómo se refleja dentro de la Plataforma.
Y EGA Futura Inventory lo muestra desde otra parte del sistema.
Estas preguntas recorren los nombres que recibe en cada país, los equipos que lo componen y la decisión entre un software a medida y uno predefinido.
La sigla TPV, de terminal de punto de venta, es la habitual en España.
En América Latina se usa más POS, por point of sale, o directamente punto de venta.
El datáfono no es un TPV: es solamente una de sus partes, la que comunica el cobro con el banco.
El datáfono emite un ticket de venta que no vale como factura y tampoco descuenta existencias del inventario.
La base es un equipo, computadora, PC o Mac con CPU, pantalla y teclado.
A eso se suman los accesorios: cajón de dinero, impresora, lector de tarjetas y lector de código de barras.
Sí, siempre que el software esté preparado para eso y cada mercadería tenga su código de producto.
Al cerrar la venta, el artículo escaneado sale del inventario gracias a ese código que lo identifica.
Un software predefinido ya cumple las funciones básicas y resulta suficiente para la mayoría de los comercios.
Un desarrollo a medida se justifica cuando el tamaño de la empresa o las exigencias legales del país piden funciones que el producto comercial no cubre.
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