

Offboarding es el nombre que recibe el proceso de desvinculación de una persona, o sea el recorrido que va desde que se confirma la salida hasta que queda todo cerrado.
En español se lo llama proceso de desvinculación, baja del trabajador o egreso, y las tres expresiones apuntan a lo mismo.
La salida existe siempre, sea por renuncia, por fin de un contrato o por decisión de la empresa, y en los tres casos hay pasos que cerrar.
Una desvinculación improvisada deja cabos sueltos que se descubren tarde: un equipo sin devolver, una casilla de correo que sigue viva, un cliente sin quién lo atienda.
Cada uno de esos cabos tiene un costo, y el más caro suele ser el conocimiento que se va sin quedar escrito en ninguna parte.
Planificar la baja convierte un momento incómodo en un procedimiento previsible, que además protege a la persona que se va.
El punto más sensible de una salida es el corte de accesos, porque una credencial que sobrevive a la relación laboral es una puerta abierta.
El riesgo no exige mala intención: alcanza con una cuenta olvidada para que un tercero la aproveche si consigue la contraseña.
Por eso la baja se mide en horas y no en semanas, y por eso conviene que cada acceso quede tildado en el momento en que se retira.
El mismo criterio vale para el equipamiento, porque la computadora y el teléfono guardan información de la empresa y su devolución es parte del cierre.
La primera es la conversación de salida, donde se recoge la mirada de quien se va sobre el puesto y sobre el equipo.
La segunda es el corte de accesos digitales, que abarca el correo electrónico y las credenciales de todos los sistemas.
La tercera es la recuperación de bienes, o sea el equipamiento, las llaves y cualquier elemento de la empresa en poder de la persona.
La cuarta es el traspaso del trabajo, que reparte las tareas abiertas y documenta lo que solo esa persona sabía hacer.
El Onboarding entrega accesos y equipamiento, y el Offboarding recorre exactamente la misma lista al revés.
Esa simetría es la que hace posible cerrar bien una salida: se recupera lo que consta entregado, y no lo que alguien recuerda haber entregado.
Cuando las dos puntas quedan registradas en el legajo de la persona, la historia laboral se lee completa de principio a fin.
Queda una relación sana, que importa más de lo que parece porque una parte de quienes se van vuelven o recomiendan a otros.
Queda también un registro auditable que permite responder, meses después, quién tenía acceso a qué y hasta cuándo.
Y queda el aprendizaje de la conversación de salida, que suele ser una de las fuentes de mejora más honestas que tiene una empresa.
El hub de Administración de personal y Recursos Humanos ubica este concepto dentro de un proceso empresarial.
En Gestión del Conocimiento: que tu Empresa no dependa de la Memoria de nadie vemos cómo se aplica a decisiones y tareas concretas.
EGA Futura People muestra cómo se refleja dentro de la Plataforma.
Y EGA Futura Recruit lo muestra desde otra parte del sistema.
Dentro de EGA Futura People, cada desvinculación se guarda como un registro propio, con su empleado, su estado y su lista de tareas.
Es el objeto espejo de la incorporación: comparte la estructura de estados y fechas, y cambia el contenido del checklist.
El registro se vincula a una persona concreta mediante una relación al empleado, que es donde converge toda la información laboral.
Desde la Página de registro del empleado la baja aparece como Lista relacionada, junto al legajo y al resto de su historia.
El campo de estado ofrece los mismos cinco valores que la incorporación: Borrador, Pendiente, En proceso, Completado y Cancelado.
El valor por defecto es Borrador, lo que permite preparar el registro antes de que la salida se comunique formalmente.
En proceso es el estado que más conviene vigilar, porque ahí hay accesos todavía abiertos de alguien que ya está saliendo.
Cancelado cubre el caso de la baja que se da marcha atrás, y deja el registro guardado en lugar de borrar el rastro.
La fecha objetivo marca el día en que la desvinculación debería estar cerrada, y la fecha de finalización registra el día en que se cerró.
Sobre esas dos fechas trabaja Atrasado, un campo calculado que se enciende cuando la baja pasa su fecha objetivo sin completarse.
Es la diferencia práctica más importante frente a la incorporación: la salida se delata sola cuando se estira.
Como se calcula a partir de otros campos, ese aviso aparece sin que nadie tenga que revisar la lista a mano.
El registro trae cuatro casillas de verificación que representan los pasos concretos del cierre.
Cuestionario de desvinculación cubre la conversación de salida y lo que se haya decidido recoger por escrito.
Quitar acceso a correo electrónico es el paso de seguridad más visible, y suele ser el primero que se ejecuta.
Recepción de equipamiento de la empresa confirma que la computadora, el teléfono y el resto de los bienes volvieron.
Remover credenciales de acceso cierra los usuarios de los sistemas que la incorporación había creado.
Las cuatro casillas se leen de un vistazo y responden la pregunta que importa: qué paso quedó abierto y de quién depende.
El campo de comentarios guarda el detalle del caso, como una devolución de equipamiento pactada para otra fecha.
Es un texto breve, pensado para una nota puntual y no para un relato extenso.
La Vista de lista muestra todas las desvinculaciones, y un Filtro por Atrasado deja a la vista solo las que se pasaron de fecha.
Sumando las Columnas de las cuatro casillas se arma una grilla donde cada fila es una salida y cada tilde un paso cerrado.
Un Informe agrupado por estado responde cuántas bajas se cerraron en el período y cuántas siguen abiertas.
Ese Informe puede vivir en un Panel de información junto al de incorporaciones, y ahí se ve la rotación del período en una sola pantalla.
Leer el Onboarding y el Offboarding como un par convierte los accesos en algo trazable.
Lo que una incorporación entregó con un tilde es exactamente lo que la desvinculación tiene que recuperar con otro.
Las consultas sobre una desvinculación buscan el límite con el Onboarding y qué hacer cuando el proceso se atrasa o se da marcha atrás. Repasamos por qué la baja se sigue con casillas además del estado.
Comparten la estructura: el mismo juego de estados, una fecha objetivo y una fecha de finalización.
Cambia el checklist, porque uno entrega lugar de trabajo, credenciales y correo electrónico, y el otro los recupera.
El campo Atrasado se calcula solo comparando la fecha objetivo con el avance de la baja.
Filtrando la Vista de lista por ese campo aparecen de inmediato las salidas que pasaron su fecha sin cerrarse.
El estado resume la situación general, pero no dice cuál de los pasos concretos quedó sin ejecutar.
Las cuatro casillas responden eso con precisión, y son las que permiten repartir el trabajo entre recursos humanos y sistemas.
El estado Cancelado deja el registro guardado con la constancia de que el proceso se detuvo.
Conservarlo es preferible a eliminarlo, porque explica por qué hubo movimientos de accesos que después se revirtieron.

La desvinculación se almacena en el objeto EGAFutura__Offboarding__c, dentro de la aplicación EGA Futura People.
Los cuatro pasos del cierre son campos Checkbox obligatorios, de modo que siempre tienen valor.
Al ser una fórmula, EGAFutura__IsOverdue__c es de solo lectura: se puede filtrar y consultar por API, pero cualquier intento de escribirlo falla.
Los Checkbox obligatorios nunca quedan nulos, así que los filtros se escriben comparando contra false en vez de buscar ausencia de valor.
La simetría con EGAFutura__Onboarding__c permite reutilizar la misma lógica de consulta para los dos objetos cambiando el nombre de las casillas.
Ventas, compras, inventario, finanzas y equipo, con la información al día y disponible desde cualquier dispositivo. Funciona en la nube, así que no hay servidores que mantener.
Quiero llevar mi Empresa a la Nube