

Un cheque diferido es un cheque cuya fecha de pago es posterior a la de emisión.
Esa diferencia de fechas lo convierte en otra cosa: deja de ser una orden de pago inmediata y pasa a ser un compromiso a plazo.
Quien lo entrega se lleva la mercadería hoy y paga después, y quien lo recibe gana un documento con fecha cierta en lugar de una promesa verbal.
Su uso más frecuente es financiar la compra sin pedir un préstamo.
Una empresa que compra insumos y necesita venderlos antes de poder pagarlos calza el vencimiento del cheque con su propio ciclo de cobro.
Para el que vende, aceptar cheques diferidos es una forma de competir: ofrece plazo sin poner dinero propio en juego.
Acá está el punto que más confusión genera y conviene decirlo sin rodeos.
El cheque diferido no es una figura universal, y su tratamiento legal cambia mucho de un país a otro.
En algunos existe como un instrumento formalmente regulado, con su propio nombre y sus propias reglas de emisión y plazo máximo.
En otros, en cambio, la ley establece que el cheque es pagadero a la vista, o sea contra presentación, y la fecha futura escrita no obliga al banco a esperar.
En esos países el diferimiento es una costumbre comercial y no una garantía legal, y quien recibe el cheque puede presentarlo antes.
Antes de armar un esquema de pagos apoyado en esta herramienta conviene confirmar con el asesor local qué rige en cada jurisdicción.
Un cheque propio es el que la empresa emite contra su propia cuenta bancaria.
Un cheque de terceros es el que la empresa recibió de un cliente y después entrega a un proveedor para cancelar otra deuda.
Esa cadena es habitual y tiene una consecuencia importante: el riesgo viaja con el documento.
Si el cheque rebota, el reclamo alcanza a todos los que lo endosaron, no solo a quien lo firmó originalmente.
Quien tiene un cheque a plazo y necesita el dinero antes puede venderlo a una entidad financiera por un importe menor.
Esa diferencia es el costo de adelantar el cobro, y funciona en la práctica como una tasa de interés.
Es una fuente de financiamiento rápida, aunque suele resultar más cara que un crédito tradicional.
Un cheque diferido no es dinero hasta que se acredita, y esa distinción conviene tenerla presente en cada informe.
Puede rebotar por falta de fondos, por diferencias en la firma o porque la cuenta se cerró en el medio.
Por eso las empresas que reciben muchos cheques fijan límites por cliente y siguen de cerca los rechazos.
Varios países avanzaron además hacia versiones electrónicas del cheque, que reducen el extravío y la falsificación pero no eliminan el riesgo de que no haya fondos.
Hay herramientas de software que llevan la tesorería y la contabilidad de forma integrada, como el ERP en la nube de EGA Futura.
Conviene ser directo con el estado del desarrollo: hoy no existe un objeto propio de cheques en el ERP.
No hay un registro donde cargar un cheque con su número, su importe y su fecha de vencimiento.
Lo que sí existe son tres campos dentro de la cuenta bancaria que muestran cómo está pensada la pieza que falta.
Es una casilla que se marca en la cuenta bancaria para indicar que desde esa cuenta se emiten cheques.
Su presencia revela una decisión de diseño razonable: no todas las cuentas operan con chequera, y conviene saber cuáles sí.
El nombre habla de chequeras en plural, lo que sugiere que el seguimiento previsto es por talonario y numeración.
Es otra casilla de la cuenta bancaria y define en qué momento el cheque afecta el saldo.
Un cheque puede descontarse cuando se emite o recién cuando el banco lo debita efectivamente.
La diferencia entre las dos opciones es exactamente el problema que crea el cheque diferido, porque entre una fecha y la otra pueden pasar meses.
La cuenta bancaria tiene dos cuentas contables asociadas y no una.
La primera recibe los movimientos comunes y la segunda está dedicada exclusivamente a los cheques emitidos.
Esa separación es la buena práctica contable frente a los diferidos: el dinero comprometido se muestra aparte del dinero que ya salió.
Con lo disponible se pueden configurar las cuentas bancarias que operan con chequera y dejar preparada su imputación contable.
Lo que todavía no se puede es cargar cada cheque, seguir su vencimiento ni obtener una cartera de cheques a cobrar.
La aplicación de tesorería es una de las cinco en construcción activa, así que esta es una de las zonas donde más conviene volver a mirar.
Que una pieza falte hoy no significa que no vaya a existir: los tres campos que la mencionan indican que está prevista.
Depende del país y es el punto donde más se equivoca la gente.
En algunos países el cheque diferido está regulado como un instrumento propio, con plazo máximo y reglas de emisión.
En otros la ley dice que el cheque es pagadero contra presentación, así que la fecha escrita no impide cobrarlo antes.
El propio se emite contra la cuenta bancaria de la empresa.
El de terceros llegó de un cliente y se entrega a un proveedor para cancelar otra deuda.
En el segundo caso el riesgo viaja con el documento: si rebota, el reclamo alcanza a quienes lo endosaron.
Todavía no, porque no existe un objeto de cheques en la organización.
Lo único disponible son tres campos dentro de la cuenta bancaria que definen si opera con chequera y cómo impacta el cheque en el saldo.
La tesorería está en construcción activa, así que conviene revisar la estructura antes de dar por firme esta limitación.
Porque un cheque entregado y todavía no debitado no es dinero que ya salió del banco.
Si se imputara a la misma cuenta que el resto, el saldo contable mostraría como gastado un dinero que sigue disponible.
La cuenta separada permite ver cuánto está comprometido sin distorsionar el saldo real.
Conviene abrir con la conclusión: no existe ningún objeto de cheques en la organización.
La búsqueda de objetos personalizados cuya etiqueta contenga la palabra cheque no devuelve ningún resultado.
No hay entonces nombre de API que documentar para un registro de cheque, ni cantidad de campos que informar.
Una búsqueda de campos personalizados por nombre en toda la organización devuelve exactamente tres coincidencias, y las tres viven en el mismo objeto.
Ese objeto es EGAFutura__Bank_Bank_Account__c, cuya etiqueta es Cuenta bancaria.
EGAFutura__Controla_Chequeras_propias__c, casilla de verificación.
EGAFutura__Debito_Cheques_emitidos__c, casilla de verificación.
EGAFutura__Cuenta_contable_Cheques_emitidos__c, búsqueda hacia EGAFutura__Cuenta_contable__c.
Las dos casillas son de tipo booleano y por lo tanto figuran como no nulas en la definición del objeto.
La búsqueda contable, en cambio, admite quedar vacía.
El conjunto sugiere que la funcionalidad está prevista pero el registro que guarde cada cheque todavía no se construyó.
Un objeto de cheques necesitaría al menos número, importe, fecha de emisión, fecha de pago, estado y titular.
También haría falta distinguir cheques propios de cheques de terceros, porque el circuito de cada uno es distinto.
Nada de eso existe hoy, así que quien necesite esa funcionalidad tiene que asumir que hay que resolverla por fuera.
Todo lo anterior se verificó contra la organización de desarrollo el 9 de agosto de 2026.
La aplicación de tesorería es una de las cinco en construcción activa, junto con las de impuestos, contabilidad, ventas y compras.
Que un objeto no exista hoy no prueba que no vaya a existir, así que conviene releer la estructura antes de apoyarse en este detalle.