

Una devolución es una venta que vuelve para atrás, y por eso toca todo lo que la venta había tocado.
Vuelve el producto al depósito, vuelve el dinero o el crédito al cliente y cambian los números del período.
Tratarla como un trámite menor es lo que hace que después el stock del sistema no coincida con el del estante.
El primero es el producto defectuoso, donde la culpa es de quien vendió o de quien fabricó.
El segundo es el error de despacho, cuando llegó otra cosa o llegó de más.
El tercero es el arrepentimiento del comprador, que en muchos países está amparado por normas de defensa del consumidor con plazos propios que conviene consultar localmente.
La tentación natural es editar la venta original y bajarle la cantidad.
Hacer eso borra la historia y deja al negocio sin forma de saber cuánto se devuelve ni por qué.
Con un documento propio, en cambio, la venta queda intacta y la devolución queda medible.
Una devolución aislada es ruido, pero una tasa de devoluciones es una señal.
Si un producto concreto vuelve muchísimo, el problema puede estar en la calidad, en la descripción del producto o en el proceso de armado del pedido.
Si vuelve mucho de un cliente concreto, quizá lo que falla es cómo se le está vendiendo.
Una devolución no siempre devuelve mercadería vendible: lo que vuelve roto no puede reingresar al stock disponible.
Por eso conviene separar el reingreso físico del ajuste comercial, porque uno puede ocurrir sin el otro.
Del lado del dinero, la contrapartida habitual es una nota de crédito, cuyo formato y requisitos dependen de la normativa de cada país.
Una tienda de indumentaria recibe la devolución de treinta prendas de un local franquiciado porque el talle vino mal etiquetado.
Se carga una Orden de devolución contra la venta original, con el total correspondiente, y queda en estado inicial.
Cuando el depósito revisa la mercadería y confirma que está en condiciones, el documento pasa a procesado y recién ahí se emite la nota de crédito.
El error más frecuente es procesar la devolución antes de que la mercadería vuelva físicamente.
Eso hace que el sistema muestre stock que todavía está en un camión, y el faltante aparece cuando alguien intenta vender esa unidad.
En la Plataforma el documento se llama Orden de devolución y reúne 20 campos entre los de negocio y los de sistema.
Cada registro recibe dos identificadores automáticos: un Número de Orden correlativo y un EGA Futura ID.
Los únicos campos obligatorios son los dos autonuméricos, o sea que ningún dato de negocio es exigido por la base de datos.
La fecha de devolución, el cliente, la venta de origen, el estado y el total son todos opcionales.
Conviene cubrir esa flexibilidad con reglas propias, porque una devolución sin venta asociada es imposible de auditar.
La lista de Estado tiene cuatro valores exactos: Borrador, En progreso, Confirmada y Procesada.
Hay un detalle que sorprende: el valor que viene por defecto no es Borrador sino En progreso.
O sea que una devolución recién creada ya nace declarada como en curso, y quien quiera usar Borrador tiene que elegirlo a mano.
La Orden de devolución se enlaza con la venta que le dio origen y con la cuenta del cliente.
Ese vínculo con la venta es lo que permite comparar, sobre un mismo período, cuánto se facturó contra cuánto volvió.
La primera es que no hay líneas de detalle: el documento guarda un total, pero no permite declarar qué producto y qué cantidad volvieron.
La segunda es que no existe un campo de motivo en el ambiente verificado, así que la razón de la devolución no queda registrada de forma estructurada.
Las dos se pueden cubrir con campos personalizados, y las dos conviene resolverlas antes de empezar a cargar volumen.
El Total de la devolución es un campo de moneda que se completa a mano, sin ningún cálculo detrás.
No hay campos fórmula ni resumen acumulado en este objeto, así que el número es responsabilidad de quien carga.
Una Vista de lista filtrada por Estado le muestra al depósito qué devoluciones esperan revisión.
Para medir la tasa de devolución conviene un Informe agrupado por cliente o por período, llevado después a un Panel de información.
No, porque editar la venta borra el rastro de lo que realmente pasó.
Con un documento separado la venta original queda intacta y la devolución se puede medir, comparar y explicar.
Sí, aunque el documento no tiene líneas de detalle en el ambiente verificado.
Lo que se registra es el total devuelto, así que el detalle de qué producto volvió hay que resolverlo con campos propios.
Nace en En progreso, que es el valor por defecto de la lista.
Quien prefiera arrancar en Borrador tiene que cambiarlo a mano en cada carga o pedirle al administrador que ajuste el valor por defecto.
No en el ambiente verificado, donde el objeto no tiene ningún vínculo hacia un documento de crédito.
El circuito contable se resuelve por separado, y los requisitos del comprobante dependen del país donde opera la empresa.
El objeto es EGAFutura__Return_Order__c, con etiqueta Orden de devolución y 20 campos.
No tiene ningún campo fórmula ni de resumen acumulado.
Con IsNillable: false y a cargo del sistema figuran Name (Auto Number, etiqueta Número de Orden) y EGAFutura__EGA_Futura_ID__c (Auto Number).
Ningún campo de negocio es obligatorio.
EGAFutura__Return_Order_Date__c (Date), EGAFutura__Cliente__c (Lookup(Account)), EGAFutura__Sales_Order__c (Lookup hacia EGAFutura__Sales_Order__c), EGAFutura__Status__c (Picklist) y EGAFutura__Total__c (Currency(16, 2)).
Borrador, En progreso, Confirmada y Procesada.
El valor por defecto es En progreso, no Borrador, a diferencia de lo que ocurre en EGAFutura__Sales_Order__c y en EGAFutura__Shipment__c.
Se leen por ui-api con /services/data/v66.0/ui-api/object-info/EGAFutura__Return_Order__c/picklist-values/012000000000000AAA/EGAFutura__Status__c.
No hay objeto de líneas de devolución ni campo de motivo, y tampoco hay relación hacia ningún documento de crédito.
Verificado contra la organización de desarrollo el 8 de agosto de 2026.
El ERP está en construcción, así que la ausencia de estos campos no prueba que no vayan a existir: conviene reverificar antes de decidir una personalización.