

Una devolución es una venta que vuelve para atrás, y por eso toca todo lo que la venta había tocado.
Vuelve el producto al depósito, vuelve el dinero o el crédito al cliente y cambian los números del período.
Tratarla como un trámite menor es lo que hace que después el stock del sistema no coincida con el del estante.
El primero es el producto defectuoso, donde la culpa es de quien vendió o de quien fabricó.
El segundo es el error de despacho, cuando llegó otra cosa o llegó de más.
El tercero es el arrepentimiento del comprador, que en muchos países está amparado por normas de defensa del consumidor con plazos propios que conviene consultar localmente.
La tentación natural es editar la venta original y bajarle la cantidad.
Hacer eso borra la historia y deja al negocio sin forma de saber cuánto se devuelve ni por qué.
Con un documento propio, en cambio, la venta queda intacta y la devolución queda medible.
Una devolución aislada es ruido, pero una tasa de devoluciones es una señal.
Si un producto concreto vuelve muchísimo, el problema puede estar en la calidad, en la descripción del producto o en el proceso de armado del pedido.
Si vuelve mucho de un cliente concreto, quizá lo que falla es cómo se le está vendiendo.
Una devolución no siempre devuelve mercadería vendible: lo que vuelve roto no puede reingresar al stock disponible.
Por eso conviene separar el reingreso físico del ajuste comercial, porque uno puede ocurrir sin el otro.
Del lado del dinero, la contrapartida habitual es una nota de crédito, cuyo formato y requisitos dependen de la normativa de cada país.
Una tienda de indumentaria recibe la devolución de treinta prendas de un local franquiciado porque el talle vino mal etiquetado.
Se carga una Orden de devolución contra la venta original, con el total correspondiente, y queda en estado inicial.
Cuando el depósito revisa la mercadería y confirma que está en condiciones, el documento pasa a procesado y recién ahí se emite la nota de crédito.
El error más frecuente es procesar la devolución antes de que la mercadería vuelva físicamente.
Eso hace que el sistema muestre stock que todavía está en un camión, y el faltante aparece cuando alguien intenta vender esa unidad.
El hub de Plataforma EGA Futura ubica este concepto dentro de un proceso empresarial.
En Los mejores ERP para empresas medianas en 2026 » Comparativa honesta con Precios reales vemos cómo se aplica a decisiones y tareas concretas.
En la Plataforma el documento se llama Orden de devolución y reúne 20 campos entre los de negocio y los de sistema.
Cada registro recibe dos identificadores automáticos: un Número de Orden correlativo y un EGA Futura ID.
El documento registra la fecha de devolución, el cliente, la venta de origen, el estado y el total devuelto.
Con esos cinco datos alcanza para saber qué volvió, de quién y contra qué operación.
La lista de Estado tiene cuatro valores exactos: Borrador, En progreso, Confirmada y Procesada.
El valor que viene por defecto es En progreso, así que una devolución recién creada nace declarada como en curso.
Quien prefiera arrancar en Borrador lo elige al cargar el registro.
La Orden de devolución se enlaza con la venta que le dio origen y con la cuenta del cliente.
Ese vínculo con la venta es lo que permite comparar, sobre un mismo período, cuánto se facturó contra cuánto volvió.
El Total de la devolución es un campo de moneda que se carga con el importe acordado con el cliente.
Cargarlo a mano da margen para contemplar quitas, descuentos y reintegros parciales que no salen del precio de lista.
Una Vista de lista filtrada por Estado le muestra al depósito qué devoluciones esperan revisión.
Para medir la tasa de devolución conviene un Informe agrupado por cliente o por período, llevado después a un Panel de información.
Cuando el cliente devuelve mercadería surgen estas dudas: por qué no se edita la venta original, si se puede devolver una parte y cómo se emite la nota de crédito.
No, porque editar la venta borra el rastro de lo que realmente pasó.
Con un documento separado la venta original queda intacta y la devolución se puede medir, comparar y explicar.
Sí. La Orden de devolución se carga con el importe que corresponde a lo que volvió, contra la venta de origen.
Una misma venta admite varias devoluciones, y cada una queda con su fecha y su estado propio.
Nace en En progreso, que es el valor por defecto de la lista.
Quien prefiera arrancar en Borrador lo elige al cargar o le pide al administrador que ajuste el valor por defecto.
Se emite como comprobante propio, una vez que la Orden de devolución queda en estado Procesada.
Los requisitos de ese documento dependen de la normativa del país donde opera la empresa.
El objeto es EGAFutura__Return_Order__c, con etiqueta Orden de devolución y 20 campos.
Con IsNillable: false y a cargo del sistema figuran Name (Auto Number, etiqueta Número de Orden) y EGAFutura__EGA_Futura_ID__c (Auto Number).
Los dos se completan solos al guardar el registro.
EGAFutura__Return_Order_Date__c (Date), EGAFutura__Cliente__c (Lookup(Account)), EGAFutura__Sales_Order__c (Lookup hacia EGAFutura__Sales_Order__c), EGAFutura__Status__c (Picklist) y EGAFutura__Total__c (Currency(16, 2)).
Borrador, En progreso, Confirmada y Procesada.
El valor por defecto es En progreso.
Se leen por ui-api con /services/data/v66.0/ui-api/object-info/EGAFutura__Return_Order__c/picklist-values/012000000000000AAA/EGAFutura__Status__c.
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