

Las Migas de navegación son un rastro de enlaces que muestra dónde está parado quien mira la pantalla.
El nombre viene del cuento de los chicos que dejan migas de pan para encontrar el camino de vuelta.
La idea es exactamente esa: marcar por dónde se pasó para poder volver.
Las Migas se leen de izquierda a derecha, de lo más general a lo más particular.
El último eslabón es el registro abierto en ese momento, y por eso no funciona como enlace.
Todos los anteriores sí lo son, así que un clic alcanza para subir un nivel.
Se muestran arriba del nombre del registro, dentro del panel de resaltado.
No aparecen en todas las pantallas, y eso no es un error.
Tienen sentido cuando el registro depende de otro, y no lo tienen cuando el registro es independiente.
Muchos objetos de la Plataforma existen colgados de otro.
Una tarea pertenece a un proyecto, un renglón pertenece a un pedido y un contacto pertenece a una cuenta.
En esos casos las Migas muestran la cadena completa, así que se ve el proyecto arriba y la tarea abajo.
Sin ese rastro habría que recordar de dónde se venía, o volver atrás con el navegador.
Son dos cosas distintas y conviene no confundirlas.
El botón Atrás deshace el último paso, sea cual sea, incluso si fue un rodeo.
Las Migas de navegación muestran la jerarquía de los datos, que no cambia según el camino que se haya tomado.
Por eso llevan siempre al mismo lugar, aunque se haya llegado al registro desde una Notificación o desde el buscador.
Las Migas sirven, además, para entender cómo está armado el modelo de datos de la empresa.
Ver que una tarea cuelga de un proyecto y que el proyecto cuelga de una cuenta explica la organización del trabajo sin leer una sola página de documentación.
Para alguien que recién empieza, ese rastro es la forma más rápida de aprender la estructura.
La ausencia casi siempre significa que el registro no depende de ningún otro.
Una cuenta o un proyecto suelen estar en la raíz, así que no hay nada arriba de ellos para mostrar.
También puede pasar que el registro padre exista pero quede fuera de los permisos de quien mira.
En ese caso el eslabón se oculta, porque la Plataforma no muestra el nombre de un registro que no se puede abrir.
El espacio horizontal es el recurso escaso de una pantalla chica.
Los niveles del medio se acortan o se agrupan para que la línea entre completa.
El primero y el último se conservan siempre, porque son los dos que más se usan.
Las Migas de navegación viven en la parte alta de la pantalla de un registro, justo arriba del nombre.
Ocupan una sola línea y se leen de un vistazo, sin sacarle lugar al contenido.
Son el camino de vuelta de las Listas relacionadas.
Se baja de un registro a otro por la Lista relacionada, y se sube por las Migas.
Conviene no confundirlas con la Barra de navegación, que muestra las Pestañas de la aplicación y no la jerarquía de los datos.
Alguien de un equipo de proyectos abre una tarea desde una Notificación y no sabe a qué proyecto pertenece.
Las Migas se lo dicen en la primera línea, sin necesidad de buscar ningún campo.
Un clic en el nombre del proyecto lleva a su pantalla, con el resto de las tareas a la vista.
Si falta un eslabón, lo primero a revisar son los permisos sobre el registro padre.
Un registro que no se puede leer no se muestra en el rastro, ni siquiera con el nombre.
Porque el registro abierto no depende de ningún otro.
Las Migas solo aparecen cuando hay una jerarquía que mostrar.
No, el botón Atrás deshace el último paso del recorrido, aunque haya sido un rodeo.
Las Migas muestran la jerarquía de los datos, que es siempre la misma.
Muestran la cadena de registros padre hasta llegar al que está abierto.
En pantallas angostas los niveles del medio se pueden agrupar para que la línea entre completa.
No se arman a mano, porque las genera la propia relación entre los registros.
Lo que sí define el administrador es qué objeto depende de cuál, y eso es lo que termina dibujando el rastro.
Las Migas de navegación no se configuran pantalla por pantalla.
Las dibuja la relación de dependencia entre objetos, así que en realidad se diseñan al diseñar el modelo de datos.
Cuando un objeto depende de otro de forma estricta, la Plataforma sabe cuál es el padre y lo muestra en el rastro.
Con una relación suelta esa certeza no existe, porque el registro puede vivir sin padre.
Conviene tener esto en cuenta antes de elegir el tipo de relación, y no después de cargar los datos.
El rastro respeta los permisos de cada perfil.
Un eslabón sobre un registro que el perfil no puede leer se oculta, así que dos personas pueden ver rastros de distinto largo en la misma pantalla.