

El Pasivo no corriente agrupa las deudas de la empresa cuyo vencimiento supera el año.
Es la contracara del pasivo corriente, que reúne lo que vence dentro de los próximos doce meses.
También se lo llama pasivo fijo o pasivo a largo plazo.
Las diferencias básicas entre ambos son dos.
En ocasiones resulta necesario crear un fondo de maniobra que permita a la empresa actuar en casos de desajuste y baja liquidez.
Para ello el activo corriente debe estar por encima del pasivo corriente.
Cuando surgen obligaciones de pago en el corto plazo, se evita el impago y se gana tiempo para afrontar el problema financiero.
Por esa razón la importancia del pasivo no corriente se apoya en cinco puntos.
Conviene tener presente que este mecanismo solo brinda tiempo para solventar los problemas.
A la larga resulta más costoso por el pago de intereses.
Según el plan de cuentas y la normativa contable de cada país, las cuentas que conforman el Pasivo no corriente son varias.
Un ejemplo claro de Pasivo no corriente son los créditos otorgados por un banco con plazo de pago a cinco o diez años.
También entran las deudas que un acreedor cobra en plazos superiores al año.
