

La finalidad de emplear el Punto de equilibrio es conocer cuántas ventas hacen falta para cubrir todos los costos y, a partir de ahí, obtener ganancias.
Es el nivel exacto en el que la actividad deja de perder dinero sin llegar a ganarlo.
El método más empleado es la fórmula de la unidad.
Así se determina cuántas unidades hay que vender para superar las pérdidas.
Y también cuántos ingresos por ventas se necesitan para alcanzar el Punto de equilibrio.
Para determinar su valor y representarlo gráficamente hace falta conocer tres valores.
Con esos tres datos, la fórmula queda así.
PE = Costos fijos / (precio de venta por unidad – costo variable por unidad)
La representación gráfica del Punto de equilibrio queda de la siguiente forma.

Como se observa en la gráfica, a partir del Punto de equilibrio hacia la derecha se encuentra la región de beneficios o ganancias.
Ahí los ingresos superan a los costos necesarios para la producción.
Del Punto de equilibrio hacia la izquierda se encuentra la región de las pérdidas, la zona en la que el negocio no es rentable.
Entonces el Punto de equilibrio es un punto muerto donde se anulan dos fuerzas y no se producen ni pérdidas ni ganancias.
Por eso la empresa debe procurar ubicar su nivel de ventas en la zona de ganancias: solo así el negocio es rentable.
Supongamos una compañía que produce computadoras de escritorio.
Esa compañía vende cada computadora en $400,00.
Los costos fijos son de $6.000,00 y el costo variable por unidad es de $200,00.
El Punto de equilibrio será igual a:
PE = 6.000 / (400 - 200) = 30
PE = 30 unidades
El resultado expresa que, al llegar a la venta de 30 computadoras, se alcanza el Punto de equilibrio.
Por esa razón, para comenzar a generar ganancias, la empresa debe vender más de 30 computadoras.
En esto consiste la verdadera utilidad e importancia del Punto de equilibrio.
Su cálculo es fundamental en toda empresa que desee alcanzar el éxito.
Se dividen los costos fijos por la diferencia entre el precio de venta por unidad y el costo variable por unidad.
El resultado son las unidades que hay que vender para no perder ni ganar.
El costo fijo no cambia sin importar cuánto se produzca.
El costo variable se mueve en función de las cantidades producidas.
Que la actividad está en la región de pérdidas: los ingresos no cubren los costos de producción y el negocio no es rentable.
Sirve para saber a partir de qué volumen de ventas la actividad comercial empieza a generar ganancias, y por lo tanto para fijar objetivos de venta realistas.

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