

Una aplicación es un espacio de trabajo: reúne en un mismo lugar todo lo que un área necesita a diario.
No agrega información nueva, sino que ordena la que ya existe para llegar a ella en menos pasos.
Ninguna de esas piezas pertenece en exclusiva a una sola aplicación, porque la misma puede aparecer en varias a la vez.
Por eso una aplicación no es un nivel de organización de los datos sino una manera de presentarlos.
La Plataforma EGA Futura llega con un conjunto de aplicaciones estándar, cada una dedicada a un área: Ventas, Compras, Inventory, Activos, Project, People y otras.
Todas se pueden ajustar al modo de trabajar de cada empresa, cambiando qué objetos incluyen y en qué orden aparecen.
Tanto los objetos estándar como los personalizados pueden formar parte de una aplicación.
Y también se pueden crear aplicaciones nuevas cuando un área tiene un circuito propio que ninguna estándar cubre.

El Iniciador de aplicación (Waffle) es el botón de cuadraditos que despliega el menú con todas las aplicaciones disponibles.
Desde ahí también se buscan aplicaciones y elementos por nombre, y el enlace Ver todo abre el listado completo.
El orden de las tarjetas se puede cambiar arrastrándolas, así que cada persona deja adelante las que más usa.
Y lo que aparece en ese menú depende de los permisos, de modo que dos personas de la misma empresa pueden ver conjuntos distintos.

Cada aplicación tiene su propia Barra de navegación, con los objetos y elementos que le corresponden.
Muestra además el nombre, el logotipo y el color de la aplicación en uso, que es lo que permite saber de un vistazo dónde se está parado.
Desde ella se abren registros, se crean nuevos y se llega a las listas consultadas hace poco.
Como su contenido cambia de una aplicación a otra, ninguna barra es igual a la anterior.

Una aplicación rinde cuando responde a un circuito de trabajo real y no a un organigrama.
Sumarle objetos que el equipo no toca alarga la barra y hace más lenta la tarea de todos los días.
La pregunta útil al armarla es qué necesita esa persona en las primeras dos pantallas de su jornada.
Conviene además conocer cómo se organiza la base de datos: qué son los objetos, los registros y los campos.
No: los datos viven en los objetos de la base de datos.
La aplicación solo selecciona y ordena qué objetos y elementos quedan a mano.
Sí, y es lo habitual: el objeto Cuentas, por ejemplo, hace falta tanto en Ventas como en Compras.
Se trata del mismo objeto y los mismos registros, presentados en dos espacios de trabajo distintos.
Porque el Iniciador de aplicación muestra solo las que el perfil o los conjuntos de permisos habilitan.
No es una falla, sino el control de acceso funcionando.
Sí: las tarjetas del Iniciador de aplicación se arrastran hasta dejarlas en el orden que convenga.
Es una preferencia personal, así que no afecta a lo que ven los demás.
