

El Presupuesto es una meta financiera para la organización, y eso le permite establecer prioridades.
Su elaboración se realiza cada año para organizar los objetivos de desarrollo empresarial.
Su duración o vigencia es también de un año.
Una vez elaborado, todas las dependencias deben ejecutarlo haciendo uso de los recursos económicos previstos.
El cumplimiento de las metas puede implicar estrategias, como crear una situación económica deficitaria o generar un superávit financiero.
Todo Presupuesto tiene un conjunto de elementos característicos.
Mientras más grande sea la empresa, más compleja será la elaboración del Presupuesto.
Su formulación exige conocer con precisión las actividades de cada departamento y los requerimientos para su funcionamiento.
Sus fines se orientan hacia el logro de tres objetivos.
Los Presupuestos pueden clasificarse de distintas maneras.
Están los de corto plazo y los de largo plazo, determinados por el tiempo o lapso de su aplicación.
Por lo general los de largo plazo se aplican en las grandes organizaciones y en proyectos de gobierno.
También se distinguen los Presupuestos rígidos de los flexibles: los rígidos no admiten modificaciones, mientras que los flexibles sí.
Como toda herramienta contable y organizacional, un Presupuesto resulta de mucha utilidad.
Ayuda además a mantener a la empresa dentro de lo previsto, evitando situaciones que puedan crear descontrol.
Así se revisan las políticas y estrategias de manera constante.
Se elabora cada año y su vigencia es también de un año.
Sobre esa base se organizan los objetivos de desarrollo empresarial.
El rígido no admite modificaciones una vez aprobado.
El flexible sí las admite, y se adapta sobre la marcha.
Por lo general sobre los resultados alcanzados en el ejercicio contable previo, más los ingresos y egresos proyectados de la compañía.
Para fijar prioridades, asumir el control financiero, reducir riesgos y poder evaluar el cumplimiento con correctivos sobre la marcha.
