

A nivel internacional existen normativas que impiden el transporte de ciertas mercaderías, productos o mercancías por vía marítima.
Además de que existen también limitaciones según el país.
Por ello, la Lista de contenido es esencial para la emisión del bill of lading.
Así, se previene el transporte de productos ilegales o que no están permitidos por la ley.
Ir contra las normas puede provocar que un contenedor sea retenido en la aduana, debiéndose asumir costos adicionales.
Por este motivo, con la Lista de contenido se puede prevenir este tipo de retrasos y problemas.
Aunque ambas puedan ser similares, no son lo mismo, ni persiguen el mismo fin.
Por eso es necesario tener presentes sus diferencias, entre las que destacan:
Ahora bien, aunque ambos documentos son distintos, deben ser complementarios.
Además, debe existir una correspondencia en lo que indica una y la otra.
Esto quiere decir que tanto la Lista de contenido como la factura deben reflejar el mismo producto, precio, medidas y descripción.
Las razones que hacen de la Lista de contenido un documento de importancia son:
Fundamentalmente consiste de una sección de identificación y otra de descripción.
De esta manera, está conformada por lo siguiente:
No se debe perder de vista que la Lista de contenido siempre debe ser lo más clara y detallada posible para evitar retrasos y obstáculos.
Cuando la mercancía llega a su destino la información será cotejada.
De existir diferencias se generarán retrasos de hasta semanas y cargos adicionales.
La Lista de contenido describe qué hay dentro del bulto: producto, cantidades, peso, volumen y tamaño.
La factura informa sobre la operación comercial, o sea el precio, la forma de pago y el tipo de envío.
Va a la vista, en el exterior del paquete, lejos de las esquinas y de los cierres.
Siempre viaja acompañada de la factura, y ambos documentos deben coincidir en producto, precio, medidas y descripción.
Los datos completos del remitente y del destinatario, la fecha del envío y una descripción precisa del contenido.
Se suman las medidas y cantidades de cada mercancía, el precio, el valor total del paquete y la identificación de la factura asociada.
Al llegar a destino la información se coteja, y una diferencia puede generar retrasos de hasta semanas junto con cargos adicionales.
En el peor caso el contenedor queda retenido en la aduana, con los costos que eso implica.