

Toda lista de registros tiene que resolver la misma tensión entre dos cosas que compiten por el mismo espacio.
Por un lado la comodidad de lectura, que pide aire entre las filas.
Por el otro la cantidad de información visible, que pide exactamente lo contrario.
La Densidad de visualización es el ajuste que permite resolver esa tensión según el trabajo de cada uno.
Es el modo predeterminado y el que conviene cuando se leen listas cortas o se recorre información con calma.
Las filas son más altas, hay más separación entre los datos y el ojo se cansa bastante menos.
Achica el espaciado vertical y hace entrar muchas más filas en la misma pantalla.
Es el modo indicado para listas largas que se revisan de arriba abajo, donde lo que importa es abarcar mucho de un vistazo.
En una pantalla donde entraban diez registros pueden pasar a entrar quince o más.
No hay un modo mejor que el otro: hay un modo mejor para cada tarea.
Quien revisa doscientos pedidos buscando los que están demorados gana mucho con el compacto.
Quien abre una lista de diez oportunidades para leerlas con atención está mejor con el cómodo.
Como el cambio se hace en dos clics, lo razonable es probar los dos y quedarse con el que resulte más cómodo.
Este punto se malinterpreta seguido y vale la pena aclararlo.
La Densidad de visualización se guarda por usuario, no por empresa ni por Vista de lista.
Cambiarla no modifica lo que ve el resto del equipo, ni siquiera en las Vistas de lista compartidas.
Dos personas pueden estar mirando exactamente la misma Vista de lista con densidades distintas.
La Densidad de visualización toca el espaciado, o sea la forma en que se muestran los datos en pantalla.
No toca qué registros aparecen, que es tarea del Filtro, ni qué campos se muestran, que es tarea de las Columnas.
Es un ajuste de presentación y nada más que eso.
Por eso resulta reversible sin consecuencias: volver al modo anterior deja todo igual que estaba.
Cuando una Vista de lista se ve apretada, la primera reacción suele ser quitar Columnas.
Antes de eso conviene probar el modo compacto, que a veces alcanza para que entre todo sin resignar información.
Si aun así la lista queda incómoda, ahí sí el problema es que sobran Columnas.
El ajuste vive en la Configuración de usuario, que se abre desde el ícono del engranaje de la barra superior.
Ahí aparece la opción Densidad de visualización con los dos modos disponibles para elegir.
El cambio se aplica de inmediato y queda guardado para las próximas sesiones, sin necesidad de repetirlo cada vez.
El equipo de administración revisa cada lunes la lista de facturas pendientes de cobro.
Con el modo cómodo entran quince facturas por pantalla y hay que desplazarse ocho veces para verlas todas.
Con el compacto entran alrededor de veinticinco y la revisión se hace en la mitad de tiempo.
En monitores de poca altura o en equipos portátiles el contraste entre los dos modos se nota mucho más.
Ahí el compacto deja de ser una preferencia estética y pasa a ser una necesidad práctica.
La Densidad de visualización afecta a las Vistas de lista y a todas las pantallas que muestran registros en filas.
En una ficha abierta en Detalle, que no lista registros en filas, el cambio prácticamente no se percibe.
No, es una preferencia personal de cada usuario.
Cada persona elige su modo y eso no altera lo que ven sus compañeros, ni siquiera en Vistas de lista compartidas.
Sí, el ajuste es general y no se configura lista por lista.
Una vez elegido el modo, rige para todas las pantallas que muestran registros en filas.
No, solamente cambia el espacio que ocupa cada fila en pantalla.
Los registros, los campos y los valores quedan exactamente igual que antes del cambio.
Depende del tipo de trabajo que se haga a diario en la Plataforma.
Para revisar listas largas conviene el compacto, y para leer con detenimiento listas cortas conviene el cómodo.
La Densidad de visualización es una preferencia de cada usuario y no un ajuste que se imponga desde la administración.
Por eso no sirve como control: no hay forma de garantizar que todo el equipo vea las listas del mismo modo.
Cuando alguien describe una pantalla y la descripción no coincide con lo que ve quien lo asiste, la densidad es una causa frecuente.
Preguntar qué modo tiene activo suele resolver el malentendido en pocos segundos.
Conviene fijar un modo único antes de armar manuales o instructivos internos.
Si las capturas mezclan los dos modos, las pantallas parecen distintas entre sí aunque sean exactamente la misma.
El modo compacto ayuda, pero no arregla una Vista de lista cargada con demasiadas Columnas.
Si la lista sigue resultando incómoda, el problema está en el diseño y no en la densidad.