Las personas exitosas no nacieron con un cerebro distinto: entrenan hábitos que cualquiera puede desarrollar.
Jeff Brown y Mark Fenske los ordenaron en The Winner's Brain como ocho estrategias, y Anders Ericsson y Robert Pool explicaron cómo se entrena cualquier habilidad hasta llevarla a la excelencia.
Las ocho estrategias son autoconciencia, motivación, enfoque, equilibrio emocional, memoria, resistencia, adaptabilidad y cuidado cerebral.
El método que las conecta es la práctica deliberada, que convierte la repetición en mejora real.
Primero recorremos las ocho estrategias, después vemos cómo se entrenan en la vida diaria y al final contamos qué aprendimos en EGA Futura sobre llevar todo esto al trabajo.
Consejo: antes de seguir, elijamos una sola de las ocho estrategias para leer con lupa, la que hoy más nos cuesta.
Porque las otras siete se apoyan en ella: sin saber cómo nos relacionamos con el mundo, y cómo el mundo se relaciona con nosotros, ningún plan funciona.
Según Brown y Fenske, un alto nivel de autoconciencia nos vuelve más efectivos en las relaciones, en el trabajo y en todo lo que nos importa.
Los autores reducen la autoconciencia a tres preguntas concretas sobre nosotros mismos.
La mayoría de la gente no sabe que la autoconciencia es una habilidad entrenable.
Uno de los mejores caminos es la atención, que los autores describen como un modo de pensar con tres rasgos.
Consejo: escribamos hoy tres fortalezas, tres debilidades y lo que de verdad nos motiva, y pidamos a alguien de confianza que corrija la lista.
Los tratan como procesos que se completan, no como estados de ánimo que llegan o no llegan.
La mayoría de la gente piensa en la motivación como algo mágico que sucede o no, sin su control
Según los autores, la motivación recorre el cerebro en un proceso de tres fases, y cada una cumple una función distinta.
La parte frontal del cerebro arma un mapa de objetivos posibles y elige el mejor según las circunstancias, como cuando fijamos el destino en el GPS.
Con el objetivo fijado, la dopamina nos da el impulso de empezar a movernos hacia él.
El sistema límbico y la corteza prefrontal encienden el motor y sostienen el esfuerzo hasta llegar.
La diferencia está en el final: quienes ganan completan las tres fases, y la mayoría se detiene en el camino.
Ese corte aparece sobre todo con las tareas rutinarias, y el antídoto es enfocarnos en lo concreto de cada tarea y asociarla con el objetivo general.
El cerebro tiene muchos recursos para prestar atención, pero solo puede concentrarse en una cosa a la vez.
Como distraernos es inevitable, lo que importa es la estrategia para volver.
Consejo: la próxima vez que una tarea rutinaria se nos trabe, escribamos en una línea a qué objetivo grande sirve.
Los ponen a trabajar a su favor: eligen la emoción útil, usan la memoria para anticipar y leen el fracaso como parte del camino.
Quienes ganan reconocen y anticipan las respuestas emocionales propias y ajenas, para ajustarlas sin quedar a merced de ellas.
El cambio de fondo es dejar de clasificar las emociones en buenas y malas, y pasar a verlas como útiles o no útiles.
En cualquier situación deciden dos cosas: la emoción correcta y el nivel correcto de esa emoción.
El enojo puede ser la respuesta adecuada en algunos casos, pero de más o de menos desestabiliza la situación.
El investigador Moshe Bar, de Harvard Medical School, sostiene que la memoria no es un álbum de fotos del pasado.
Está ahí para influir en el presente y ayudarnos a simular el futuro antes de decidir.
Por eso conviene exponernos a experiencias nuevas, aunque sean tan simples como aprender palabras o probar otra marca de champú.
Y conviene repetir lo que de verdad queremos recordar, porque cuanto más lo practicamos, más fácil es recuperarlo cuando hace falta.
El psicólogo Julian Rotter acuñó el término locus de control para describir a qué atribuye una persona lo bueno y lo malo que le pasa.
Con un locus de control interno creemos que somos dueños de nuestro destino, y con uno externo quedamos a merced de los eventos
Los ganadores no solo se levantan después de un golpe: buscan situaciones donde saben que pueden fracasar, porque apuntan alto.
Los modelos sobran: Stephen King juntó tantas cartas de rechazo que armó un sistema para guardarlas, y J. K. Rowling fue rechazada decenas de veces antes de que una editorial aceptara Harry Potter.
Si estás evaluando cómo ordenar la información con la que decide tu empresa, compara los planes de EGA Futura ERP.
Consejo: después del próximo tropiezo, anotemos qué parte dependía de nosotros y qué parte no, y actuemos solo sobre la primera.
Cambia con el uso y rinde según cómo lo tratamos, así que adaptarlo y cuidarlo son estrategias tanto como las demás.
El ejemplo que citan los autores son los taxistas de Londres, obligados a aprender casi 25.000 calles y miles de lugares de interés.
Al almacenar esa información reestructuran su cerebro: el hipocampo crece en proporción al tiempo que llevan en el trabajo.
Cada pensamiento, emoción o acción deja un cambio en el cerebro, y esos cambios chicos suman grandes efectos con el tiempo.
Lo que es bueno para el cuerpo también lo es para el cerebro, porque el ejercicio aumenta el flujo de sangre y lleva más oxígeno al cerebro.
Arthur Kramer, profesor de psicología de la Universidad de Illinois, sugiere que alcanza con 30 minutos de ejercicio moderado tres veces por semana.
El sueño completa la ecuación: el investigador Carlyle Smith señala que una noche de descanso completo puede traducirse en una mejora del 20 al 30% en las habilidades motoras.
Consejo: bloqueemos en la agenda de esta semana tres espacios de 30 minutos para movernos, con la misma prioridad que una reunión.
Con objetivos específicos, devolución constante y un desafío que siempre queda un poco más allá de lo que ya hacemos bien.
Es la conclusión de Anders Ericsson y Robert Pool: en cualquier rubro, mejorar es el resultado directo de la práctica deliberada.
La práctica común sigue un camino conocido: recibimos instrucciones, practicamos hasta un nivel aceptable y después lo hacemos en automático.
Ahí dejamos de mejorar, y si el swing de tenis se desvía diez grados, repetirlo mil veces solo consolida el error.
La práctica deliberada, en cambio, tiene objetivos precisos, como jugar una partida sin cometer más de tres errores o terminar un rompecabezas en menos de cinco minutos.
También exige devolución para corregir, y un cambio cada vez que el cuerpo se acostumbra: correr más rápido, más tiempo o con más inclinación.
Con un objetivo en mente, la práctica se transforma en algo intencional
Los maestros de ajedrez juegan partidas enteras sin mirar un tablero porque recuerdan patrones, y esos patrones tienen significado para ellos.
La estructura que el cerebro arma sobre una idea o un conjunto de datos es una representación mental, y quienes tienen mejores representaciones rinden mejor.
Tienen que ser específicas, porque no existe la habilidad general: nadie entrena para ser médico, entrena para ser neurólogo o pediatra.
Este punto se cruza con la estrategia de la memoria de Brown y Fenske, porque el significado es lo que hace que algo se recuerde.
Ericsson estudió a 30 violinistas divididos en tres grupos y encontró que los mejores acumulaban más horas de práctica en solitario, sobre todo en la adolescencia.
Mozart tampoco fue una excepción: su padre, músico, empezó a enseñarle a los cuatro años y lo corrigió durante toda su formación.
En ajedrez, los chicos con un coeficiente intelectual más alto aprenden el juego más rápido, pero a la larga prevalecen los que practican más y de forma más deliberada.
Para aprovechar este hallazgo, los autores piden dejar atrás tres mitos que solemos dar por ciertos.
Consejo: elijamos una habilidad concreta del trabajo y fijemos para este mes un objetivo medible, con alguien que nos dé devolución.
Usando el trabajo real como espacio de práctica, porque en una empresa nadie puede entrenar diez horas por día como un atleta.
Ericsson y Pool proponen un ejemplo concreto: en una reunión de equipo, quien expone elige una habilidad puntual, la audiencia toma notas sobre cómo la desarrolla y después le da la devolución.
Hecho con regularidad en las reuniones de personal, el equipo mejora en varias áreas sin frenar la operación.
Leer cien artículos de tenis no mejora a un tenista, y asistir a un seminario tampoco reemplaza la corrección sobre el trabajo propio.
La práctica deliberada funciona mejor con un maestro que señale los errores y muestre cómo se reconoce un buen rendimiento.
Cuando no lo hay, queda la creatividad: Benjamin Franklin tomaba artículos que admiraba, anotaba pistas breves de cada oración y trataba de reconstruir el texto.
Si llegamos a una meseta, la salida es desafiar al cerebro desde un ángulo nuevo, sin alejarnos tanto de la zona de confort que perdamos la concentración.
Consejo: en la próxima reunión de equipo, acordemos de antemano qué habilidad va a practicar quien presenta y quién le va a dar la devolución.
En EGA Futura trabajamos todos los días con equipos que quieren decidir mejor, y la lección que más se repite es que la devolución sin datos termina siendo una discusión de impresiones.
Dos ideas de este artículo, la memoria que predice y la práctica que se corrige, dependen de lo mismo: tener los datos a la vista en el momento de decidir.
Por eso en EGA Futura ERP cada tarea, evento, llamada y correo queda guardado como una acción de productividad, y el seguimiento se apoya en lo que pasó y no en lo que recordamos.
Y como es un ERP en la nube, esa información está disponible tanto para quien da la devolución como para quien la recibe.
Consejo: antes de la próxima devolución a alguien del equipo, juntemos dos o tres datos concretos de su trabajo y dejemos las impresiones para después.
Estas son las dudas que más aparecen al aplicar las ocho estrategias de Jeff Brown y Mark Fenske junto con la práctica deliberada de Anders Ericsson y Robert Pool.
Por la autoconciencia, porque las demás se apoyan en ella. El libro la reduce a tres cosas que hay que entender antes de cualquier plan: las fortalezas propias, las debilidades y lo que motiva de verdad.
El libro propone cambiar la escala de bueno y malo por útil y no útil. El enojo puede ser la respuesta correcta en algunas situaciones, y lo que desestabiliza es equivocarse en el nivel, por exceso o por defecto.
Se puede provocar, porque funciona como un proceso de tres fases: mapeo, revolución y manejo. La mayoría se detiene en el camino, y el antídoto es concentrarse en lo concreto de cada tarea y asociarla al objetivo general.
La práctica común repite una actividad hasta un nivel aceptable y después la vuelve automática, y ahí se estanca. La práctica deliberada parte de objetivos específicos, exige devolución para corregir errores y sube el desafío cada vez que la persona se adapta.
Mucho menos de lo que se cree. En el estudio de Anders Ericsson con violinistas, lo que separaba a los mejores era la cantidad de horas de práctica en solitario, y en ajedrez la ventaja inicial de un coeficiente intelectual alto se diluye frente a quien practica más.
Bastante, según los investigadores que cita el libro. Arthur Kramer sugiere que treinta minutos de ejercicio moderado tres veces por semana alcanzan, y Carlyle Smith señala que una noche completa de sueño puede mejorar entre un 20 y un 30% las habilidades motoras.
Varias de estas estrategias dependen de lo mismo: tener los datos importantes a la vista en el momento de decidir, en lugar de reconstruirlos de memoria. Si quieres ver cómo se ordena esa información en tu empresa, agenda una demo de EGA Futura ERP: dura de 30 a 45 minutos, es sin compromiso y la da una persona del equipo.
Las ocho estrategias rinden más cuando el equipo comparte el vocabulario y ve cómo se decide en la semana. Estos materiales continúan por ese lado.
EGA Futura ERP es el Sistema de Gestión en la nube de EGA Futura, con IA integrada en cada aplicación.
Ventas, compras, inventario, finanzas y equipo, con la información al día y disponible desde cualquier dispositivo. Funciona en la nube, así que no hay servidores que mantener.
EGA Futura trabaja con empresas medianas desde 1994. Hoy desarrolla EGA Futura ERP, un sistema de gestión en la nube que reúne ventas, compras, inventario y finanzas en un solo lugar.
Lo usan empresas de 25 a 300 personas en Latinoamérica y Estados Unidos, y de ese trabajo diario salen los temas de cada artículo.
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