Es un militar retirado de Estados Unidos que pasó por la Fuerza Aérea, los Navy SEALs y la Escuela de Rangers, y que en 2018 publicó Can't Hurt Me, unas memorias que terminan en diez desafíos para ejecutar.
Goggins creció en el estado de Nueva York, en una casa donde el padre golpeaba a la familia y los chicos trabajaban de noche en la pista de patinaje familiar.
La madre se escapó con él y con su hermano a un pueblo de Indiana, donde aparecieron el bullying y el racismo.
Entró a la Fuerza Aérea después de no aprobar dos veces el ASVAB, el examen de ingreso a las fuerzas armadas.
Años más tarde llegó a pesar cerca de 135 kilos y fumigaba locales de noche, hasta que decidió entrar a los Navy SEALs.
Para eso tuvo que bajar unos 48 kilos en tres meses, y lo hizo.
La estructura alterna un capítulo de biografía y, al final de cada uno, un desafío escrito para el lector, con instrucciones y con plazo.
Eso lo separa de un libro de autoayuda corriente, que cierra con una idea y no con una tarea.
Tampoco promete atajos: casi todo lo que propone es incómodo y se hace igual.
Desde el lado de la empresa recorre el mismo terreno el artículo sobre las tácticas de liderazgo de los Navy SEALs aplicadas a una empresa.

Consejo: leamos los diez de corrido y elijamos uno solo para esta semana: diez cambios a la vez es la forma de no hacer ninguno.
Con una lista, en papel y con nombre propio. Los dos primeros desafíos son de escritura y no de acción: lo que no está escrito no se puede trabajar.
El primero propone tomar un anotador y escribir los factores concretos que hoy frenan el crecimiento propio o el de tu empresa.
No son excusas ni virtudes disfrazadas: son hechos, del tipo "no sé leer un balance" o "evito las conversaciones difíciles".
El ejercicio saca el problema de la cabeza, donde se agranda solo, y lo pone en una hoja, donde se mide.

El segundo consiste en escribir esas inseguridades, esos sueños y esas metas en notas adhesivas, y pegarlas en el espejo del baño.
Goggins lo llama espejo de la responsabilidad, y su gracia es la frecuencia: nadie evita mirarse la cara todos los días.
Cada nota sale del espejo el día que se cumple.
Es el mismo tablero visible que usamos para seguir las actividades pendientes de un equipo, pero apunta a una sola persona.
Para la mitad linda del inventario sirve el artículo sobre cómo descubrir las fortalezas propias, que trabaja la misma lista al revés.

Consejo: escribamos hoy las tres cosas que más cuesta admitir, y dejemos la hoja donde no se pueda ignorar.
Porque la incomodidad es el único terreno donde algo se mueve. El tercer desafío propone anotar lo que venimos evitando y empezar por una sola de esas cosas.
La lista sale rápido y siempre se parece: hablar en público, revisar los números, llamar al cliente enojado.
La consigna no es hacerlas todas, es sostener una hasta que deje de doler.
Goggins lo sacó del entrenamiento SEAL, que dura unos seis meses y tiene tres fases: acondicionamiento físico, buceo y guerra terrestre.
En la tercera semana está la Semana del Infierno, unas 130 horas seguidas de esfuerzo con casi nada de sueño.
Goggins llama tomar almas a ganar la parte mental de una competencia: seguir de pie cuando el otro contaba con que íbamos a aflojar.
Pasó tres veces por ese entrenamiento: dos quedó afuera por enfermedad y por lesión, y en la tercera se graduó, en 2001.
La fuerza de voluntad se entrena como un músculo, y ese es el supuesto sobre el que se apoya el desafío.

Consejo: tomemos la tarea más postergada y hagamos hoy los primeros veinte minutos, sin la obligación de terminarla.
Trabajarla de frente en lugar de mirarla de reojo. El cuarto desafío propone elegir una situación competitiva actual, del trabajo o del deporte, y ponerle intensidad real.
La consigna incluye escribir qué se mide y contra quién: una competencia difusa no entrena nada.
El método del libro es un inventario de dos columnas.
La Semana del Infierno, dice el libro, está diseñada para mostrar que una persona aguanta más de lo que cree.
Goggins volvió a esa tercera vuelta con las espinillas fracturadas y una rodilla lastimada, y la terminó igual.
Ese recuerdo es el que después levanta a alguien de una mala racha, igual que ordenar el pensamiento antes de decidir.

Consejo: antes de la próxima negociación difícil escribamos las dos columnas, empezando por la propia.
Para llegar con el ensayo hecho. El quinto desafío propone elegir un obstáculo concreto y recorrer mentalmente cómo se supera.
Goggins insiste en visualizar también lo que duele, y no solo la foto del final.
El motivo es práctico: casi nadie abandona en la meta, se abandona en el tramo feo.
En 2005, después de la Operación Red Wings, quiso recaudar fondos para la Special Operations Warrior Foundation, que ayuda a las familias de los caídos.
El camino elegido fue Badwater 135, la carrera de 217 kilómetros del Valle de la Muerte, que no es una carrera suya sino una competencia por invitación dirigida por Chris Kostman.
Para entrar le exigieron antes una ultramaratón de 160 kilómetros, así que se anotó en la San Diego One Day con tres días de aviso.
A los 112 kilómetros se le fracturaron huesos de los pies y colapsó, y terminó igual: 162 kilómetros en unas 19 horas.

Consejo: ensayemos mentalmente la parte fea del próximo obstáculo, porque es donde se abandona de verdad.
Guardándolas por escrito antes de necesitarlas. El sexto desafío es el frasco de galletas: una lista de obstáculos ya superados, a mano para el día en que la cabeza avise que no se puede.
Adentro van los logros y también los fracasos que dejaron algo aprovechable.
La condición es que estén escritos antes, porque en medio de un mal momento nadie se acuerda de nada bueno.
Funciona como evidencia y no como frase motivacional: la evidencia tiene fecha y detalle.

Después de San Diego corrió la HURT 100 en Hawái, 160 kilómetros de selva con más de 7.000 metros de desnivel acumulado, y la terminó.
Con eso entró a Badwater 135 en 2006, donde llegó quinto.
El artículo sobre los problemas y obstáculos como material de trabajo complementa este desafío.
Consejo: abramos hoy un archivo con diez cosas difíciles que ya superamos, y guardémoslo donde se pueda leer un mal martes.
Dice que cuando la mente avisa que ya no da más, en general vamos por el 40% de lo que el cuerpo puede dar. Es la idea más citada del libro y la más fácil de malinterpretar.

El séptimo propone identificar dónde solemos parar y pasar ese punto de a poco, con incrementos chicos y medidos.
Conviene la precisión: el 40% es una imagen del autor, no una medición de laboratorio.
Lo que aporta igual es un cambio de pregunta, de "ya no puedo" a "cuánto más doy sin lastimarme".
En 2006 corrió el Ultraman de Hawái: casi 10 kilómetros de nado, 420 de bicicleta y una maratón doble, en tres días.
Un tornillo le atravesó la rueda de la bicicleta alquilada, perdió cerca de media hora y terminó segundo.

Consejo: subamos la vara un 10% en algo medible de esta semana, y anotemos el número anterior para tener contra qué comparar.
Compara los planes de EGA Futura ERP y mira cómo queda la semana cuando el trabajo del equipo se sigue en un solo sistema: ver precios y ediciones.
Midiendo primero en qué se va el tiempo. El octavo desafío propone llevar durante tres semanas un registro del día entero, en bloques, y recién después rearmar la agenda.
La consigna es explícita en un punto: el esfuerzo sube sin recortar horas de sueño.
Casi siempre aparecen huecos que nadie sospechaba, y eso rinde más que cualquier técnica a ciegas.
Sobre lo mismo trabajan los hábitos de productividad personal y los principios de Brain Rules sobre el sueño.

El noveno propone meterse donde el nivel es alto y seguir subiendo la vara ahí, en lugar de quedarse donde ganar sale barato.
En el medio le encontraron un defecto congénito en el corazón, un agujero en el tabique auricular que se operó en 2009.
Ya recuperado fue por el récord de dominadas en 24 horas: falló dos veces en 2012, una en televisión con 2.588 repeticiones y un desgarro, y otra con 3.207.
El 20 de enero de 2013 lo consiguió: 4.030 dominadas en 17 horas, contra un récord anterior de 4.021.

Consejo: registremos una semana en bloques de media hora antes de rediseñar la agenda de tu empresa, porque sin datos se corta lo que no sobraba.
Se pone por escrito y se parte en dos columnas: lo aprovechable y lo corregible. Ese es el décimo desafío y con él cierra el libro.
La consigna apunta al fracaso más reciente y más doloroso, no al más cómodo de contar.
La primera columna casi nunca queda vacía, y esa es la parte que sorprende.
La segunda se convierte en plan, siempre que se escriba con una acción y no con una intención.

El libro cierra con una sola pregunta para usar delante de cualquier obstáculo: y si...?
Es la misma que ordena el trabajo por la mejor versión de uno mismo y la que atraviesa la experiencia que Viktor Frankl convirtió en método.
Consejo: tomemos el último fracaso y escribamos las dos columnas antes de que el recuerdo se vuelva anécdota.
En entrevistas largas y en resúmenes en video, casi siempre en inglés.
Este video repasa Can't Hurt Me completo y no tiene subtítulos en español.
Consejo: activemos los subtítulos automáticos y anotemos las dos ideas que más molesten al escucharlas.
A continuación revisamos los diez desafíos terminan todos en un registro.
Nueve de los diez desembocan en algo escrito: una lista, un espejo con notas, un frasco de galletas, tres semanas de agenda medida.
En una empresa pasa lo mismo: lo que se acuerda en una reunión y no queda registrado se evapora en una semana.
En la Plataforma EGA Futura, las tareas, los eventos y las llamadas quedan asentados como Actividad sobre el cliente, el proyecto o el ticket que corresponde.
Y lo hecho se lee después en un Informe o en un Panel de información, la versión de equipo del frasco de galletas.
Consejo: dejemos por escrito, en el sistema y no en un cuaderno personal, las tres cosas difíciles que el equipo resolvió este año.
A continuación revisamos quién es David Goggins.
Es un militar retirado de Estados Unidos, nacido en 1975, que sirvió en la Fuerza Aérea y en los Navy SEALs y dejó la Marina en 2015. Después siguió compitiendo en ultramaratones y publicó Can't Hurt Me en 2018.
Es la idea de que cuando la cabeza reclama parar, el cuerpo suele ir por alrededor del 40% de su capacidad real. Es una formulación del propio Goggins y no una medición científica. Sirve como pregunta, no como número.
No. Ocho de los diez se resuelven con un anotador, una hoja pegada en el espejo o un registro de agenda. Los ejemplos del libro son deportivos porque esa fue la vida del autor, pero la consigna es general.
El primero, porque los demás se apoyan en esa lista. Sin el inventario escrito de lo que frena, el resto queda como ejercicios sueltos y sin objetivo.
Es el nombre que Goggins le da al espejo del baño cubierto de notas adhesivas con las metas y las inseguridades propias. Su ventaja frente a una lista guardada en un cajón es la frecuencia con la que aparece.
Consejo: empecemos por el desafío más corto de los diez, porque el que se termina es el que convence de seguir.
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