Los líderes nacen líderes o se hacen? De dónde proviene la ambición?
Vemos de dónde salió la ambición de cada uno de los cuatro líderes, empezando por Abraham Lincoln.
Lincoln tenía solo 23 años cuando ganó un puesto en la Legislatura Estatal de Illinois.
Con respecto a su infancia:
Cuando era más adulto:
Lincoln surgió de la nada para convertirse en un líder respetado en la legislatura estatal, una figura central en la lucha por las mejoras internas, una fuerza instrumental detrás de la instalación de una nueva capital y un abogado practicante.
Tenía también 23 años cuando entró en el mundo de la política.
De niño:
Con respecto a sus estudios:
Roosevelt tenía un gran poder de lucha, pero pronto abandonó su carrera naturalista y decidió meterse en la política como un modo de pelear por el bien público en donde encontró su verdadera vocación.
Él ingresó a la política un poco más tarde en su vida a los 28 años de edad.
Franklin tuvo una niñez bastante estable y su personalidad floreció:
Durante su primer semestre en Harvard:
Franklin se convirtió en abogado con el objetivo último de convertirse en presidente de los Estados Unidos. Debido a la ambición a largo plazo que tenía y su energía, lo logró.
Desde que Lyndon era un pequeño niño:
Fue a la universidad de Southwest Texas State Teachers College y comenzó a trabajar para la presidenta de dicha universidad, Cecil Evans,
Durante un período de receso de un año de la universidad:
Lyndon creía que la narración era la clave para los debates exitosos y discursos públicos
Lyndon era:
En 1935, el Presidente Franklin Roosevelt designó a Lyndon como el director de la Administración Nacional de la Juventud de Texas. Dos años más tarde se postuló para la Cámara de Diputados y ganó. Fue el protegido del Presidente Roosevelt, y a medida que pasaba el tiempo su interés y apoyo como diputado joven se fortaleció.
Vemos cómo atravesó cada uno su peor momento, empezando por Abraham Lincoln.
Los estudios del desarrollo de los líderes sugieren que:
En 1840, Abraham Lincoln:
Durante los próximos diez años:
Eventualmente se retiró de la vida pública y se focalizó más en las leyes. Cuando se sancionó la ley de Kansas Nebraska, se metió en los debates, argumentando rechazar la nueva ley. En 1858, Lincoln se sumó a la carrera por el Senado y ganó popularidad respecto al tema de la esclavitud. Perdió la elección.
Cuando Theodore tenía 26, su madre y su hermana murieron el mismo día.
Theodore se sintió destruido pero regresó al trabajo dos días después del doble funeral, utilizando al trabajo como modo para mitigar su dolor.
Sin embargo:
En 1894:
En 1898, ingresó a la carrera de gobernador y ganó.
Vivió según el proverbio africano: “habla con delicadeza pero lleva un garrote en la mano.” Eventualmente, asumió como Vicepresidente, y cuando McKinley fue asesinado en 1901, se convirtió en el hombre más joven en ocupar la Casa Blanca en la historia del país.
En 1921, un virus atacó a los nervios de Franklin Roosevelt y quedó postrado por seis meses.
Los doctores concluyeron que no caminaría o se pararía por sí mismo otra vez:
En 1928:
Trabajó duro a medida que golpeaba la Depresión, y el programa de ayuda integral se convirtió en un modelo para otros estados, estableciendo al Gobernador Roosevelt como el orador líder para el ala progresista del Partido Democrático. En 1932, combatió a Hoover por la presidencia y ganó.
En 1941:
Después de casi un empate:
Cuando regresó al Senado en 1957, aprobó una ley de derechos civiles que expandía la autoridad federal para proteger a los ciudadanos negros en un amplio rango de derechos civiles incluyendo los derechos al voto. Unos años más tarde, cuando John F. Kennedy decidió postularse para presidente, eligió a Lyndon Johnson como su vicepresidente. Cuando Kennedy fue asesinado, Lyndon ocupó su lugar.
Vemos cómo condujo cada uno cuando le llegó su momento, empezando por Abraham Lincoln.
Cuando Lincoln se convirtió en presidente:
En 1862:
Eventualmente su gabinete entero apoyó al presidente, probablemente debido a su empatía, humildad, consistencia, autodisciplina y generosidad de espíritu.
Comprendió las necesidades emocionales de cada miembro de su equipo. Nunca permitió que resentimientos pasados se agravaran. Estableció un patrón de respeto mutuo y dignidad. Mantuvo la perspectiva de cara tanto a los elogios como a los maltratos. Siempre encontró el modo de lidiar con la presión, mantener el equilibrio y reponer la energía.
Aunque Roosevelt y McKinley se postularon en la misma boleta, tenían visiones políticas muy diferentes.
Cuando Roosevelt juró en su puesto:
Theodore calculaba los riesgos de involucrarse:
Era visible al público y cultivaba apoyo entre aquellos que directamente estaban afectados por la crisis. Armó un equipo de manejo de crisis, armó la narrativa y mantuvo su temperamento bajo control. Documentó los pasos en cada procedimiento y estrategias, y al final dejó un registro para el futuro.
Roosevelt entró en cargo durante la etapa final de la Gran Depresión.
Estaba preparado para hacer lo que fuera necesario para revitalizar la nación.
Sus primeros 100 días:
Además:
Estaba abierto a experimentar y diseñar agencias flexibles para tratar nuevos problemas.
Asimismo:
Su don de la comunicación era un instrumento fundamental para su éxito en el desarrollo de una misión en común, clarificando problemas, movilizando la acción y ganando la confianza de la gente.
Después del asesinato de Kennedy, vino el caos. Lyndon Johnson sabía que él necesitaba entender los reinos del poder y lo hizo sin demorarse.
Johnson lideró con sus fortalezas y simplificó la agenda en dos ítems esenciales:
Estableció el orden de batalla más efectivo:
Sabía cuándo retroceder y cuándo avanzar. Honró el pasado y aprovechó el momento para el futuro
Estos líderes lograron conducir su carrera y su vida de acuerdo a sus propios sueños e ideales, venciendo toda dificultad y adversidad que se les fuera presentando en el camino. Es posible ser como ellos?
Sí lo es, solo basta imitar su ejemplo de lucha.
Estas respuestas recogen lo que las cuatro historias muestran sobre conducir cuando el contexto se vuelve hostil.
Los cuatro mostraron ambición temprana y entraron en la política entre los veintitrés y los veintiocho años, pero ninguno llegó por línea recta. Lo que los estudios del desarrollo de líderes señalan como centro del crecimiento es la resiliencia y la capacidad de sostener la ambición frente a la frustración, y eso se aprende. Los cuatro perdieron elecciones y atravesaron derrumbes personales antes de sus mejores años.
El método de Theodore Roosevelt en la huelga del carbón fue asegurarse primero un entendimiento confiable de los hechos, las causas y las condiciones, y no comprometerse en las etapas iniciales. Después armó un equipo de manejo de crisis, construyó la narrativa, se mantuvo visible y documentó cada paso del procedimiento. Mirar al pasado le daba perspectiva y lo dejaba listo para las intromisiones abruptas.
Franklin Roosevelt trazó primero una línea clara entre lo que había pasado antes y lo que estaba por empezar, y buscó el equilibrio entre realismo y optimismo en lugar de prometer de más. Después explicó qué podían esperar y qué se esperaba de ellos, estableció un plazo y prometió cumplirlo. La comunicación fue su instrumento central para clarificar problemas y movilizar la acción.
Lyndon Johnson asumió en medio del caos y redujo la agenda a dos asuntos esenciales, en lugar de avanzar en todos los frentes a la vez. Lideró con sus fortalezas, dejó el ego a un lado y les dio a las partes interesadas la oportunidad de modelar las medidas desde el inicio. Sabía cuándo retroceder y cuándo avanzar.
Lincoln armó un gabinete con hombres independientes y decididos, y terminó con ese gabinete entero apoyándolo. Lo logró comprendiendo las necesidades emocionales de cada integrante, sin permitir que los resentimientos pasados se agravaran y estableciendo un patrón de respeto mutuo. Cuando una política fallaba reconocía que hacía falta cambiar de dirección, y agotaba las posibilidades de acuerdo antes de imponer una decisión unilateral.
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